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domingo, 5 de octubre de 2014
viernes, 1 de agosto de 2014
1° Lectura. 1° Corintios 16
lunes, 28 de julio de 2014
1° Lectura. 1° Corintios 14:1-25
domingo, 20 de julio de 2014
1° Lectura. 1° Corintios 7:25-40
A cerca de la virginidad, no tengo ningún precepto del Señor. Pero hago una advertencia, como quien, por la misericordia del Señor, es digno de confianza.
26 Considero que, por las dificultades del tiempo presente, lo mejor para el hombre es vivir sin casarse.
27 ¿Estás unido a una mujer? No te separes de ella. ¿No tienes mujer? No la busques.
28 Si te casas, no pecas. Y si una joven se casa, tampoco peca. Pero los que lo hagan, sufrirán tribulaciones en su carne que yo quisiera evitarles.
29 Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco tiempo. Mientras tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran;
30 los que lloran, como si no lloraran; lo que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran nada;
31 los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo es pasajera.
32 Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando cómo agradar al Señor.
33 En cambio, el que tienen mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su mujer,
34 y así su corazón está dividido. También la mujer soltera, lo mismo que la virgen, se preocupa de las cosas del Señor, tratando de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. La mujer casada, en cambio, se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su marido.
35 Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles un obstáculo, sino para que ustedes hagan lo que es más conveniente y se entreguen totalmente al Señor.
36 Si un hombre, encontrándose en plena vitalidad, cree que no podrá comportarse correctamente con la mujer que ama, y que debe casarse, que haga lo que le parezca: si se casan, no comete ningún pecado.
37 En cambio, el que decide no casarse con ella, porque se siente interiormente seguro y puede contenerse con pleno dominio de su voluntad, también obra correctamente.
38 Por lo tanto, el que se casa con la mujer que ama, hace bien; pero el que no se casa, obra mejor todavía.
39 La mujer permanece ligada a su marido mientras este vive; en cambio, si muere el marido, queda en libertad para casarse con el que quiera. Pero en esto, debe ser guiada por el Señor.
40 Sin embargo, será más feliz si no vuelve a casarse, de acuerdo con mi consejo. Ahora bien, yo creo tener el Espíritu de Dios.
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lunes, 14 de julio de 2014
1° Lectura. 1° Corintios 2
domingo, 13 de julio de 2014
1° Lectura. 1° Corintios 1:18-31
viernes, 11 de julio de 2014
1° Lectura. Marcos 16
lunes, 7 de julio de 2014
1° Lectura. Marcos 14: 1-31
domingo, 6 de julio de 2014
1° Lectura. Marcos 13:14-37
viernes, 4 de julio de 2014
1° Lectura. Marcos 12:28-44
lunes, 30 de junio de 2014
1° Lectura. Marcos 10:32-52
domingo, 29 de junio de 2014
1° Lectura. Marcos 10: 1-31
Capítulo 10
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lunes, 23 de junio de 2014
1° Lectura. Marcos 6:30-56
domingo, 22 de junio de 2014
1° Lectura. Marcos 6:1-29
Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos.
2 Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: «¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?
3 ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanos no viven aquí entre nosotros?». Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.
4 Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa».
5 Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
6 Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.
7 Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.
8 Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero;
9 que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas.
10 Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.
11 Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos».
12 Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión;
13 expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.
14 El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos:.
15 Otros afirmaban: «Es Elías». Y otros: «Es un profeta como los antiguos».
16 Pero Herodes, al oír todo esto, decía: «Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado».
17 Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.
18 Porque Juan decía a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano».
19 Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
20 porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía.
21 Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
22 La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras y te lo daré».
23 Y le aseguró bajo juramento: «Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
24 Ella fue a preguntar a su madre: «¿Qué debo pedirle?». «La cabeza de Juan el Bautista», respondió esta.
25 La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: «Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».
26 El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
27 En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
28 El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
29 Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
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lunes, 16 de junio de 2014
1° Lectura. Marcos 3:1-19
Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada.
2 Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.
3 Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: «Ven y colócate aquí delante».
4 Y les dijo: «¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?». Pero ellos callaron.
5 Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: «Extiende tu mano». El la extendió y su mano quedó curada.
6 Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.
7 Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea.
8 Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón.
9 Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.
10 Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo.
11 Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!».
12 Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.
13 Después subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él,
14 y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar
15 con el poder de expulsar a los demonios.
16 Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro;
17 Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno;
18 luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo,
19 y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
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domingo, 15 de junio de 2014
1° Lectura. Marcos 2
Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa.
2 Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siguiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra.
3 Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres.
4 Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico.
5 Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».
6 Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior:
7 «¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?
8 Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: «¿Qué están pensando?
9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate, toma tu camilla y camina"?
10 Para que ustedes sepan que el Hijo de hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados
11 –dijo al paralítico– yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».
12 El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto nada igual».
13 Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía allí, y él les enseñaba.
14 Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió.
15 Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos;
16 Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?».
17 Jesús, que había oído, les dijo: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
18 Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos, fueron a decirle a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?».
19 Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo.
20 Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
21 Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande.
22 Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!».
23 Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar.
24 Entonces los fariseos le dijeron: «¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».
25 El les respondió: «¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre,
26 cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?».
27 Y agregó: «El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.
28 De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado».
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viernes, 13 de junio de 2014
1° Lectura. Marcos 1:1-20
lunes, 9 de junio de 2014
1° Lectura. Romanos 14
domingo, 8 de junio de 2014
1° Lectura. Romanos 13
viernes, 6 de junio de 2014
1° Lectura. Romanos 11:25-36
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