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lunes, 3 de marzo de 2014

4° Lectura Judit 2


1 El año decimoctavo, el día veintidós del primer mes, se notificó en el palacio de Nabucodonosor, rey de los asirios, que él se vengaría de toda la tierra, como lo había anunciado.
2 El rey convocó a todos sus oficiales y a todos sus funcionarios, se reunió en consejo secreto con ellos y decretó él mismo el exterminio de toda la tierra.
3 Entonces, de común acuerdo, se decidió aniquilar a todos los que no habían respondido al llamado del rey.
4 Una vez terminado el consejo, Nabucodonosor, rey de los asirios, llamó a Holofernes, general en jefe de su ejército y segundo después de él, y le dijo:
5 «Así habla el gran rey, el señor de toda la tierra: Al; salir de mi presencia, tomarás contigo hombres de reconocido valor –unos ciento veinte mil soldados de infantería y un contingente de doce mil caballos con sus jinetes
6 y atacarás a todos los pueblos de Occidentes, porque se negaron a escuchar mi llamado.
7 Intímalos a que se sometan totalmente, porque en mi indignación voy a marchar contra ellos; cubriré toda la superficie de la tierra con los pies de mis soldados y se la entregaré al saqueo:
8 los heridos colmarán sus valles; los torrentes y los ríos desbordarán, llenos de cadáveres,
9 y deportaré a sus cautivos hasta los confines de la tierra.
10 Parte en seguida y ocupa para mí sus territorios. A los que se te sometan, resérvamelos para el día de su castigo;
11 pero no perdones a los rebeldes: entrégalos a la matanza y al saqueo en todas partes.
12 Porque juro por mi vida y por el poder de mi reino que ejecutaré con mi propia mano lo que acabo de decir.
13 No quebrantes ni una sola de las órdenes de tu señor, sino ejecútalas estrictamente como te lo he mandado. ¡Cúmplelas sin tardanza!».
14 Apenas se alejó de la presencia de su señor, Holofernes convocó a todos los generales, oficiales y capitanes del ejército asirio.
15 Reclutó para la campaña unos ciento veinte mil soldados escogidos y doce mil arqueros de a caballo, como se lo había ordenado su señor,
16 y los dispuso en orden de batalla.
17 Juntó, además, un gran número de camellos, asnos y mulos para el equipaje, a sí como también innumerables ovejas, bueyes y cabras para el abastecimiento;
18 y cada hombre recibió provisiones en abundancia y una gran cantidad de oro y plata del palacio real.
19 Holofernes avanzó con todo su ejército, para preceder al rey Nabucodonosor y cubrir toda la superficie de la tierra, hacia Occidente, con sus carros de guerra, sus jinetes y sus soldados escogidos.
20 Lo seguía una multitud numerosa como las langostas y como los granos de arena de la tierra: su número era incalculable.
21 Desde Nínive, avanzaron durante tres días en dirección a la llanura de Bectilet, y acamparon en sus inmediaciones, al pie de la montaña que está a la izquierda de la Cilicia superior.
22 Desde allí, Holofernes penetró en la región montañosa con todo su ejército de soldados, jinetes y carros de guerra.
23 Luego se abrió camino a través de Fud y de Lud, y arrasó a todos los rasitas e ismaelitas que estaban al borde del desierto, hacia el sur de Jeleón.
24 En seguida vadeó el Eufrates, atravesó la Mesopotamia y destruyó todas las plazas fuertes en las riberas del torrente Abrona, hasta las costas del mar.
25 Después ocupó los territorios de la Cilicia, destrozó a cuantos le opusieron resistencia y avanzó hasta los confines meridionales de Jafet, en las fronteras de Arabia.
26 Sitió a todos los madianitas, incendió sus campamentos y saqueó sus establos.
27 Descendió luego a la llanura de Damasco, en la época de la cosecha del trigo, e incendió todos sus sembrados; exterminó ovejas y vacas, saqueó sus ciudades, arrasó sus campos y pasó a todos sus jóvenes al filo de la espada.
28 El pánico y el terror se apoderaron de todo el litoral: de los habitantes de Sidón y de Tiro, de Sur y de Oquina, y de todos los habitantes de Iamnia. También los de Azoto y Ascalón quedaron despavoridos ante él.

3° Lectura Proverbios 21


1 El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor: él lo dirige hacia donde quiere.
2 Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los corazones.
3 Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios.
4 Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado.
5 Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia.
6 Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte.
7 La rapiña de los malvados los arrastra a ellos mismos, porque se niegan a practicar el derecho.
8 Tortuoso es el camino del criminal, pero el que es puro obra con rectitud.
9 Más vale habitar en un rincón del techo que compartir la casa con una mujer pendenciera.
10 El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo.
11 El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio.
12 El justo observa la casa del malvado, y precipita en la desgracia a los malos.
13 El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.
14 Un reglo hecho a escondidas aplaca la ira y un obsequio bajo cuerda, la furia violenta.
15 Practicar la justicia es una alegría para el justo, pero es una calamidad para los malhechores.
16 El que se extravía del camino de la prudencia descansará en la Asamblea de las Sombras.
17 El que ama el placer termina en la indigencia, el que ama el vino y la buena vida no se enriquecerá.
18 El malvado servirá de rescate por el justo y el traidor, por los hombres rectos.
19 Más vale habitar en un país desierto que con una mujer pendenciera y de mal genio.
20 En la morada del sabio hay tesoros preciosos y perfume, pero el necio se los devora.
21 El que va tras la justicia y la fidelidad encontrará vida, justicia y honor.
22 El sabio toma por asalto una ciudad de valientes, y abate la fuerza en que ella confiaba.
23 El que guarda su boca y su lengua guarda su vida de las angustias.
24 Insolente se lama al arrogante y altanero que actúa con excesiva soberbia.
25 El deseo mata al perezoso, porque sus manos se niegan a trabajar.
26 El malvado ambiciona todo el día, pero el justo da sin rehusar jamás.
27 El sacrificio de los malvados es una abominación, ¡cuánto más si se lo ofrece con infamia!
28 El testigo mentiroso perecerá, pero el hombre que escucha, siempre podrá hablar.
29 El malvado se muestra atrevido, pero el que es recto afianza su camino.
30 No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo delante del Señor.
31 Se equipa el caballo para el día del combate, pero la victoria pertenece al Señor.

2° Lectura Levítico 5-6


Capítulo 5
Otros casos de sacrificio por el pecado
1 Si una persona peca por cualquiera de estos motivos: Cuando oye la fórmula imprecatoria del juez, se niega a prestar declaración –pudiendo atestiguar, porque ha presenciado el hecho o tiene algún conocimiento de él– y por eso carga sobre sí una culpa;
2 o bien, toca alguna cosa impura –ya sea el cadáver de una bestia salvaje impura, de un animal doméstico impuro, o de un reptil impuro– volviéndose, sin darse cuenta, impuro o culpable;
3 o bien, sin darse cuenta, toca a una persona impura –cualquiera sea el motivo de su estado de impureza– y al tener conocimiento de ello, se vuelve culpable;
4 o bien, sin darse cuenta, pronuncia un juramento desfavorable o favorable –en cualquiera de esas circunstancias en que los hombres suelen jurar irreflexivamente– y al tener conocimiento de ello, se reconoce culpable;
5 si alguien se hace culpable por alguno de estos motivos, deberá confesar aquello en que ha pecado.
6 Además presentará al Señor, en reparación por el pecado que cometió, una hembra del ganado menor –cordera o cabra– como sacrificio por el pecado; y el sacerdote practicará en favor de esa persona el rito de expiación por su pecado.
7 Pero si no dispone de medios suficientes para procurarse una oveja, presentará al Señor, en reparación por el pecado cometido, dos torcazas o dos pichones de paloma, uno para un sacrificio por el pecado y otro para un holocausto.
8 Los llevará al sacerdote, que ofrecerá en primer lugar la víctima destinada al sacrificio por el pecado. Apretará con las uñas el cuello del animal, pero no le arrancará la cabeza;
9 luego rociará la pared del altar con un poco de sangre, y el resto lo escurrirá sobre la base del altar; es un sacrificio por el pecado.
10 Después hará con la segunda paloma un holocausto conforme al ritual. De esta manera, el sacerdote practicará en favor de esa persona el rito de expiación por el pecado que cometió, y así será perdonada.
11 Y si tampoco dispone de medios suficientes para procurarse las dos torcazas o los dos pichones de paloma, llevará como ofrenda por su pecado la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad, pero sin añadir aceite ni poner incienso sobre ella, porque es un sacrificio por el pecado.
12 La llevará al sacerdote, el cual tomará un puñado como memorial, y lo hará arder el altar junto con las ofrendas que se queman para el Señor: es un sacrificio por el pecado.
13 De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación en favor de ese hombre, por el pecado que cometió en cualquiera de aquellos casos, y así será perdonado. El sacerdote recibirá lo mismo que recibe cuando se hace una oblación.
El sacrificio de reparación
14 El Señor dijo a Moisés:
15 Si una persona defrauda al Señor, pecando inadvertidamente contra sus derechos sagrados, le presentará como ofrenda de reparación un carnero del rebaño, que no tenga defecto, o su equivalente en siclos de plata, según la tasa del Santuario.
16 Así reparará el derecho sagrado contra el que pecó, añadiendo un quinto más, que entregará al sacerdote. Este practicará el rito de expiación en favor de esa persona, con el carnero del sacrificio de reparación, y así será perdonada.
17 Si una persona peca, cometiendo sin darse cuenta alguna falta contra las prohibiciones contenidas en los mandamientos del Señor, y se reconoce culpable, deberá cargar con su culpa.
18 Presentará al sacerdote un carnero del rebaño, que no tenga ningún defecto, o su equivalente en dinero, como ofrenda de reparación. Entonces el sacerdote practicará el rito de expiación en favor de esa persona, por la falta que cometió inadvertidamente, y así será perdonada:
19 es un sacrificio de reparación, porque era realmente culpable delante del Señor.
La reparación de los delitos contra el prójimo
20 El Señor dijo a Moisés:
21 Si una persona peca y defrauda al Señor, por haber engañado a su prójimo respecto de un objeto que el fue confiado en depósito o puesto bajo su cuidado, o bien por haber estafado a su prójimo o haberlo violentado;
22 o si encuentra un objeto perdido, y lo niega, o si jura en falso respecto de una de esas cosas por las que un hombre puede incurrir en pecado;
23 si alguien peca y se hace culpable por cualquiera de estos motivos, deberá restituir lo que haya adquirido por medio de la estafa o la extorsión, así como también el depósito que se le confió, el objeto perdido que encontró,
24 o todo aquello sobre lo cual juró en falso. Los restituirá íntegramente, añadiendo un quinto más, que entregará al verdadero propietario en el momento de reparar su falta.
25 Además, presentará al sacerdote, a título de reparación, un carnero sin ningún defecto, o su equivalente en dinero, para ofrecerlo al Señor como sacrificio de reparación.
26 De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación delante del Señor en favor de esa persona, y así será perdonada, cualquiera sea la falta de la que se haya hecho culpable.

Capítulo 6
Prescripciones sobre los holocaustos
1 El Señor dijo a Moisés:
2 Transmite esta orden a Aarón y a sus hijos: Este es el ritual del holocausto que arde toda la noche sobre el altar, hasta la mañana siguiente, y por el cual el fuego del altar se mantiene encendido:
3 El sacerdote se vestirá con su túnica de lino y se cubrirá con pantalones de lino. Luego recogerá las cenizas a que habrá quedado reducido el holocausto por la acción del fuego, y las depositará a un costado del altar.
4 Entones se cambiará las vestiduras y llevará las cenizas fuera del campamento, a un lugar puro.
5 El fuego permanecerá siempre encendido sobre el altar y no deberá extinguirse. Todas las mañanas el sacerdote lo avivará con leña, dispondrá el holocausto sobre él, y hará arder las partes grasosas de los sacrificios de comunión.
6 Un fuego perpetuo, que nunca deberá extinguirse, permanecerá encendido sobre el altar.
Prescripciones sobre la oblación
7 Este es el ritual de la oblación, que los hijos de Aarón ofrecerán delante del Señor, frente al altar:
8 El sacerdote tomará de la oblación un puñado de harina de la mejor calidad, con su aceite y con todo el incienso añadido a ella, y lo hará arder sobre el altar como un memorial para el Señor, como una ofrenda de aroma agradable.
9 Aarón y sus hijos comerán el resto. Lo comerán sin levadura, en el recinto sagrado, o sea, en el atrio de la Carpa del Encuentro.
10 Ese resto no deberá ser cocido con levadura. Yo les doy esa parte de las ofrendas que se queman en mi honor: es una cosa santísima, lo mismo que la ofrenda por el pecado y la ofrenda de reparación.
11 Podrán comerla todos los varones descendientes de Aarón, como un derecho que tendrán siempre a lo largo de las generaciones, sobre las ofrendas que se queman para el Señor. Todo lo que toque esas ofrendas quedará santificado.
La ofrenda de los sacerdotes
12 El Señor dijo a Moisés:
13 Esta es la ofrenda que Aarón y sus hijos harán al Señor, el día en que aquel reciba la unción: Presentarán la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad –la mitad por la mañana y la mitad por la tarde– como oblación perpetua.
14 Deberá estar preparada con aceite, en una sartén; la presentarás bien embebida en aceite, la cortarás en pedazos y la ofrecerás como una oblación de aroma agradable al Señor.
15 Así deberá prepararla también el sacerdote que sea consagrado por la unción entre los hijos de Aarón, para ser su sucesor: este es un decreto del Señor, válido para siempre. La oblación deberá arder enteramente,
16 y toda oblación de una sacerdote será quemada en su totalidad: nadie la podrá comer.
Prescripciones sobre le sacrificio por el pecado
17 El Señor dijo a Moisés:
18 Habla en estos términos a Aarón y a sus hijos: Este es el ritual del sacrificio por el pecado: La víctima del sacrificio por el pecado deberá será inmolada en el mismo lugar en que se inmola el holocausto, delante del Señor: es una cosa santísima.
19 El sacerdote que la ofrezca como sacrificio por el pecado, comerá de ella. Tendrá que ser comida en el recinto sagrado, o sea, en el atrio de la Carpa del Encuentro.
20 Todo cuanto toque la carne de la víctima quedará santificado; y si la sangre salpica alguna vestidura, tendrás que lavar en el recinto sagrado la parte salpicada.
21 La vasija de barro en que haya sido cocida se deberá romper; y si fue cocida en un recipiente de bronce, este será fregado y limpiado con agua.
22 Sólo podrán comer de ella los varones de la familia sacerdotal: es una cosa santísima.
23 En cambio, no se podrá comer ninguna víctima cuya sangre haya sido introducida en la Carpa del Encuentro para practicar el rito de expiación en el Santuario, sino que deberá ser consumida por el fuego.

1° Lectura Mateo 9: 18-38


18 Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá».
19 Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
20 Entonces de le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto,
21 pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré curada».
22 Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado». Y desde ese instante la mujer quedó curada.
23 Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo:
24 «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme». Y se reían de él.
25 Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó.
26 Y esta noticia se divulgó por aquella región.
27 Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David».
28 Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: «¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?». Ellos le respondieron: «Sí, Señor».
29 Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Que suceda como ustedes han creído».
30 Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: «¡Cuidado! Que nadie lo sepa».
31 Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.
32 En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado.
33 El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: «Jamás se vio nada igual en Israel».
34 Pero los fariseos decían: «El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios».
35 Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
36 Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
37 Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
38 Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

domingo, 2 de marzo de 2014

Guía de Lectura Bíblica Marzo 2014



3° Lectura Proverbios 20

1 El vino es excitante y la bebida turbulenta: el que se embriaga no se hará sabio.

2 Como rugido de león es la furia del rey: el que lo pone fuera de si se juega la vida.
3 Es un honor para el hombre evitar las disputas, pero el necio provoca su estallido.
4 El perezoso no ara en otoño, en la cosecha busca, y no hay nada.
5 Aguas profundas son los designios del corazón humano: el hombre inteligente sabe extraerlas.
6 Muchos se precian de su fidelidad, pero ¿quién encontrará a un hombre sincero?
7 El justo camina con integridad, ¡felices sus hijos después de él!
8 Un rey sentado en el tribunal discierne con su mirada toda maldad.
9 ¿Quién puede decir: «Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado»?
10 Usar dos pesas y dos medidas, ambas cosas las hizo el Señor.
11 Por su manera de obrar, el niño ya da a conocer si su conducta será pura y recta.
12 El oído que oye y el ojo que ve: ambas cosas las hizo el Señor.
13 No ames el sueño, para no empobrecerte, abre bien los ojos y te saciarás de pan.
14 ¡»Malo, malo!», dice el comprador, pero apenas sale, se felicita.
15 Hay oro y muchas perlas, pero nada más precioso que una boca sabia.
16 Toma su ropa, porque salió fiador de otro, tómalo a él como prenda, porque dio su aval a gente extraña.
17 Es agradable al hombre el pan de la mentira, pero después la boca se le llena de guijarros.
18 Los proyectos se afianzan con el consejo y la guerra se hace con estrategia.
19 El calumniador descubre los secretos, no tengas nada que ver con un charlatán.
20 Al que maldice a su padre y a su madre se le apagará la lámpara en plena oscuridad.
21 Fortuna adquirida rápidamente al comienzo no será bendecida al final.
22 No digas: «Voy a pagar mal con mal», espera en el Señor y él te salvará.
23 El Señor abomina el uso de dos pesas, las balanzas falseadas no son nada bueno.
24 Del Señor dependen los pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre comprender su camino?
25 Es una trampa para el hombre consagrar algo a la ligera y recapacitar después de hacer un voto.
26 Un rey sabio discierne a los malvados y hace girar la rueda sobre ellos.
27 El espíritu del hombre es una lámpara del Señor, que sondea hasta el fondo de sus entrañas.
28 La bondad y la fidelidad custodian al rey, y él sostiene su trono por la justicia.
29 La gloria de los jóvenes es su vigor, y el esplendor de los ancianos, los cabellos blancos.
30 Las llagas de una herida son un remedio para el mal y los golpes curan hasta el fondo de las entrañas.

2° Lectura Levítico 3-4

Capítulo 3
El sacrificio de comunión
1 Si una persona ofrece un sacrificio de comunión y su ofrenda pertenece al ganado mayor –sea macho o hembra– deberá presentar delante del Señor un animal sin defecto.
2 Impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima, la inmolará a la entrada de la Carpa del Encuentro, y luego los hijos de Aarón, los sacerdotes, rociarán con su sangre todos los costados del altar.
3 El oferente presentará –como ofrenda que se quema para el Señor– las siguientes partes de la víctima: la grasa que recubre las entrañas y la que está adherida a ellas;
4 los dos riñones y la grasa que está sobre ellos –o sea, en los lomos– y la protuberancia del hígado, que extraerá junto con los riñones.
5 Los hijos de Aarón harán arder todo eso sobre el altar, junto con el holocausto colocado sobre la leña encendida, como una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor.
6 Si su ofrenda para el sacrificio de comunión pertenece al ganado menor –sea macho o hembra– deberá ofrecer al Señor un animal sin defecto.
7 Si lo que ofrece es un cordero, lo presentará ante el Señor,
8 impondrá su mano sobre la cabeza del animal ofrecido, y lo inmolará delante de la Carpa del Encuentro. Luego los hijos de Aarón rociarán con su sangre todos los costados del altar.
9 El oferente presentará –como ofrenda que se quema para el Señor– la grasa de la víctima para el sacrificio de comunión, a saber: toda la cola, que deberá ser cortada cerca del espinazo, la grasa que recubre las entrañas y la que está adherida a ellas;
10 los dos riñones, y la grasa que está sobre ellos –o sea, en los lomos– y la protuberancia del hígado, que extraerá junto con los riñones.
11 Finalmente, el sacerdote hará arder todo eso sobre el altar: es un alimento que se quema para el Señor.
12 Y si su ofrenda es una cabra, la llevará ante el Señor,
13 impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y la inmolará delante de la Carpa del Encuentro. Los hijos de Aarón rociarán con su sangre todos los costados del altar.
14 El presentará –como ofrenda que se quema para el Señor– las siguientes parte de la víctima: la grasa que recubre las entrañas y la que está adherida a ellas;
15 los dos riñones y la grasa que está sobre ellos –o sea, en los lomos– y la protuberancia del hígado, que extraerá junto con los riñones.
16 Finalmente, el sacerdote hará arder todo eso sobre el altar: es un alimento que se quema con aroma agradable. Toda la grasa pertenece al Señor.
17 Este es un decreto irrevocable a lo largo de las generaciones, en cualquier parte donde ustedes vivan: no deberán comer grasa ni sangre.

Capítulo 4
El sacrificio por el pecado del Sumo Sacerdote
1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando una persona cometa inadvertidamente un pecado contra cualquiera de los mandamientos del Señor, haciendo lo que no está permitido:
3 Si el que peca es el sacerdote consagrado por la unción –de manera que la culpa recae también sobre el pueblo– él ofrecerá al Señor, por el pecado que ha cometido, un novillo sin defecto, en calidad de sacrificio por el pecado.
4 Llevará el novillo a la entrada de la Carpa del Encuentro, impondrá su mano sobre la cabeza del mismo, y lo inmolará delante del Señor.
5 Entonces el sacerdote consagrado por la unción tomará la sangre del novillo y la llevará a la Carpa del Encuentro.
6 Luego mojará su dedo en la sangre y con ella hará siete aspersiones delante del Señor, frente al velo del Santuario.
7 Después pondrá un poco de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso, que está delante del Señor, en la Carpa del Encuentro, y derramará toda la sangre sobre la base del altar de los holocaustos, que se encuentra a la entrada de la Carpa.
8 Además extraerá toda la grasa del novillo ofrecido en sacrificio por el pecado: la grasa que recubre las entrañas y la que está adherida a ellas;
9 los dos riñones y la grasa que está sobre ellos –o sea, en los lomos– y la protuberancia del hígado, que deberá extraer junto con los riñones.
10 En una palabra, extraerá lo mismo que se saca del toro en los sacrificios de comunión. Finalmente, el sacerdote hará arder todo esto sobre el altar de los holocaustos.
11 Pero el cuerdo del novillo y toda su carne, lo mismo que su cabeza y sus patas, sus entrañas y excrementos
12 –es decir, todo el resto del novillo– los llevará a un lugar puro situado fuera del campamento, al sitio donde se echan las cenizas, y allí los quemará con leña.
El sacrificio por el pecado de toda la comunidad
13 Si la que obra inadvertidamente es toda la comunidad de Israel –que sin darse cuenta se hace culpable, cometiendo una falta contra alguna de las prohibiciones contenidas en los mandamientos de Señor–
14 apenas se conozca el pecado cometido, la asamblea ofrecerá un novillo sin defecto en calidad de sacrificio por el pecado. Lo llevarán ante la Carpa del Encuentro,
15 y los ancianos de la comunidad impondrán sus manos sobre la cabeza del novillo, delante del Señor. El novillo será inmolado en la presencia del Señor,
16 y el sacerdote consagrado por la unción llevará la sangre a la Carpa del Encuentro.
17 Luego mojará su dedo en la sangre y con ella hará siete aspersiones delante del Señor, frente al velo del Santuario.
18 Después pondrá un poco de esa sangre sobre los cuernos del altar que está delante del Señor, en la Carpa del Encuentro, y derramará toda la sangre sobre la base del altar de los holocaustos, que está a la entrada de la Carpa.
19 Luego extraerá toda la grasa del novillo y la hará arder sobre el altar,
20 haciendo con él lo mismo que hizo con el novillo del sacrificio por el pecado. De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación en favor de la comunidad, y esta será perdonada.
21 Finalmente, llevará el novillo fuera del campamento y lo quemará como en el caso anterior: es un sacrificio por el pecado de la asamblea.
El sacrificio por el pecado de un jefe de la comunidad
22 Si es un jefe de la comunidad el que peca y se hace culpable, cometiendo inadvertidamente una falta contra alguna de las prohibiciones contenidas en los mandamientos del Señor, su Dios,
23 una vez que se le haga conocer el pecado que ha cometido, presentará como ofrenda un chivo sin ningún defecto.
24 Impondrá su mano sobre la cabeza del animal y lo inmolará en el lugar donde se inmolan las víctimas para el holocausto, delante del Señor: es un sacrificio por el pecado.
25 Luego el sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima, la pondrá sobre los cuernos del altar de los holocaustos y derramará toda la sangre sobre la base del altar de los holocaustos.
26 Finalmente, hará arder toda su grasa, como la grasa del sacrificio de comunión. De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación en favor del culpable, y éste será perdonado.
El sacrificio por el pecado de un hombre del pueblo
27 Si es una persona del pueblo la que peca inadvertidamente y se ha hecho culpable, cometiendo una falta contra alguna de las prohibiciones contenidas en los mandamientos del Señor,
28 una vez que se le haga conocer el pecado que ha cometido, presentará como ofrenda por la falta cometida, una cabra hembra y sin defecto.
29 Impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y la inmolará en el lugar del holocausto.
30 Después el sacerdote mojará su dedo en la sangre, la pondrá sobre los cuernos del altar de los holocaustos y derramará el resto de la sangre sobre la base del altar.
31 Luego quitará toda la grasa de la víctima, como se hace en los sacrificios de comunión, y la hará arder sobre el altar, como aroma agradable al Señor. De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación en favor de esa persona, y así será perdonada.
32 Si lo que trae como ofrenda por el pecado es un cordero, deberá ser hembra y sin defecto.
33 Impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y la inmolará en el lugar donde se inmolan los holocaustos.
34 Luego el sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima, la pondrá sobre los cuernos del altar de los holocaustos, y derramará toda la sangre sobre la base del altar.
35 Después quitará toda la grasa del animal, como se quita la grasa del cordero en los sacrificios de comunión, y la hará arder sobre el altar, junto con las ofrendas que se queman para el Señor. De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación en favor de esa persona, por el pecado que cometió, y así será perdonada.

1° Lectura Mateo 9:1-17

1 Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad.
2 Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados».
3 Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema:.
4 Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal?
5 ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate y camina"?
6 Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados –dijo al paralítico– levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».
7 El se levantó y se fue a su casa.
8 Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.
9 Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió.
10 Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.
11 Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: «¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?».
12 Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
13 Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
14 Entonces se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?».
15 Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
16 Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande.
17 Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!».

sábado, 1 de marzo de 2014

Guía Marzo 2014


MARZO 2014



MATEO
LEVÍTICO
PROVERBIOS
JUDIT
1
8:23-34
¨
1-2
¨
19
¨
1
¨
2
9:1-17
¨
3-4
¨
20
¨


3
9:18-38
¨
5-6
¨
21
¨
2
¨
4
10:1-25
¨
7-8
¨
22
¨


5
10:26-42
¨
9-10
¨
23
¨
3
¨
6
11:1-19
¨
11-12
¨
24
¨


7
11:20-30
¨
13
¨
25
¨
4
¨
8
12: 1-21
¨
14
¨
26
¨


9
12:22-50
¨
15-16
¨
27
¨
5
¨
10
13:1-23
¨
17-18
¨
28
¨


11
13:24-58
¨
19
¨
29
¨
6
¨
12
14:1-21
¨
20-21
¨
30
¨


13
14:22-36
¨
22-23
¨
31
¨
7
¨










MATEO
LEVÍTICO
ECLESIASTÉS
JUDIT
14
15:1-20
¨
24-25
¨
1:1-11
¨


15
15:21-39
¨
26-27
¨
1:12-18 – 2
¨
8
¨










MATEO
NÚMER0S
ECLESIASTÉS
JUDIT
16
16
¨
1-2
¨
3:1-15
¨


17
17
¨
3-4
¨
3:16-22 – 4
¨
9
¨
18
18:1-17
¨
5-6
¨
5
¨


19
18:18-35
¨
7-8
¨
6
¨
10
¨
20
19:1-15
¨
9-10
¨
7
¨


21
19:16-30
¨
11-12
¨
8
¨
11
¨
22
20:1-16
¨
13-14
¨
9:1-12
¨


23
20:17-34
¨
15-16
¨
9:13-18 – 10
¨
12
¨
24
21:1-27
¨
17-18
¨
11:1-8
¨


25
21:28-46
¨
19-20
¨
11:9-10 – 12
¨
13
¨










MATEO
NÚMEROS
CANTARES
JUDIT
26
22:1-22
¨
21
¨
12:1-7
¨


27
22:23-46
¨
22:1-40
¨
2:8-17 – 3:1-5
¨
14
¨
28
23:1-12
¨
22:41 – 23:1-26
¨
3: 6-10 – 5:1
¨


29
23:13-39
¨
23:27-30 – 24
¨
5:2-16 – 6:1-3
¨
15
¨
30
24:1-31
¨
25-27
¨
6:4-12 – 8:1-4
¨


31
24:32-51
¨
28-29
¨
8:5-14
¨
16
¨