miércoles, 9 de abril de 2014
2° Lectura. Deuteronomio 11-12
1° Lectura. Hechos 1
Capítulo 1
8 Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra». 9 Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. 10 Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, 11 que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir». 12 Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. 13 Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. 14 Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. 15 Uno de esos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos –los que estaban reunidos eran alrededor de ciento veinte personas– y dijo: 16 «Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, habla de Judas, que fue el jefe de los que apresaron a Jesús. 17 El era uno de los nuestros y había recibido su parte en nuestro ministerio. 18 Pero después de haber comprado un campo con el precio de su crimen, cayó de cabeza, y su cuerpo se abrió, dispersándose sus entrañas. 19 El hecho fue tan conocido por todos los habitantes de Jerusalén, que ese campo fue llamado en su idioma Hacéldama, que quiere decir: «Campo de sangre». 20 En el libro de los Salmos está escrito: Que su casa quede desierta y nadie la habite. Y más adelante: Que otro ocupe su cargo. 21 Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, 22 desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección». 23 Se propusieron dos: José, llamado Barsabás, de sobrenombre el Justo, y Matías. 24 Y oraron así: «Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste 25 para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía». 26 Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles. |
martes, 8 de abril de 2014
4° Lectura. 1° Macabeos 2:42-70
Entonces se les unió el grupo de los asideos, hombres valientes en Israel, todos ellos sinceramente fieles a la Ley.
43 También se les unieron y les prestaron su ayuda todos los que querían escapar de la opresión.
44 Así formaron una fuerza armada que comenzó a descargar su ira contra los pecadores y su furor contra los impíos. Los demás tuvieron que salvarse, huyendo a las naciones extranjeras.
45 Matatías y sus adeptos recorrieron el país, destruyendo altares,
46 y circuncidando por la fuerza a los niños incircuncisos que hallaron en el territorio de Israel.
47 Persiguieron a los arrogantes, y la campaña dio buenos resultados.
48 De esa manera defendieron la Ley contra los paganos y sus reyes, y no permitieron que prevalecieran los malvados. 49 Cuando la vida de Matatías llegaba a su fin, este dijo a sus hijos: «Ahora reinan la insolencia y el ultraje, es tiempo de perturbación y de furor desencadenado. 50 Por lo tanto, hijos míos, ardan de celo por la Ley, dando la vida por al Alianza de nuestros padres 51 Recuerden las obras que realizaron nuestros padres en su tiempo: así alcanzarán una inmensa gloria y una ama imperecedera. 52 ¿Acaso Abraham no fue hallado fiel en la prueba y por eso Dios lo contó entre los justos? 53 José, en el momento de la angustia, observó la Ley, y así llegó a ser señor de Egipto. 54 Pinjás, nuestro padre, por su ardiente celo, recibió la alianza de un sacerdocio eterno. 55 Josué, por haber cumplido la palabra de Dios, llegó a ser juez en Israel. 56 Caleb, por haber dado testimonio ante la asamblea, recibió una herencia en el país. 57 David, por su piedad, heredó un trono real para siempre 58 Elías, por su ardiente celo por la Ley, fue arrebatado al cielo. 59 Ananías, Azarías y Misael, por haber confiado en Dios, fueron salvados de la llama. 60 Daniel, por su integridad, fue librado de las fauces de los leones. 61 Adviertan, entonces, que a lo largo de las generaciones los que esperan en él no sucumben jamás. 62 No teman las amenazas de un hombre pecador, porque su gloria acabará en podredumbre y gusanos. 63 hoy es exaltado y mañana desaparece, porque habrá vuelto al polvo de donde vino y sus proyectos quedarán frustrados. 64 Por eso, hijos míos, sean valientes, y manténganse firmes en el cumplimiento de la Ley, ya que gracias a ella serán colmados de gloria. 65 Ahí tienen a Simeón, su hermano. Yo sé que es hombre sensato: escúchenlo siempre, y hará las veces de padre. 66 Judas Macabeo ha sido valiente desde su juventud: que él sea el jefe del ejército y dirija la guerra contra los extranjeros. 67 Ustedes, por su parte, reúnan a todos los que practican la Ley y reivindiquen a nuestro pueblo. 68 Devuelvan a los paganos el mal que ellos les han hecho y observen los preceptos de la Ley». 69 Después los bendijo y fue a reunirse con sus padres. 70 Matatías murió el año ciento cuarenta y seis y fue sepultado en Modín, en el sepulcro de sus padres. Todo Israel hizo un gran duelo por él. |
3° Lectura. Job 8
2° Lectura. Deuteronomio 9-10
1° Lectura. Mateo 28
Capítulo 28
15 Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy. 16 Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. 17 Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron. 18 Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo». |
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