martes, 11 de marzo de 2014

3° Lectura Proverbios 29


1 El hombre reacio a las reprensiones será destrozado de golpe y sin remedio.
2 Cuando gobiernan los justos, el pueblo se alegra; cuando domina un malvado, el pueblo gime.
3 El que ama la sabiduría es la alegría de su padre, el que frecuenta prostitutas dilapida sus bienes.
4 Con el derecho, un rey da estabilidad al país, pero el que lo abruma con impuestos lo arruina.
5 El hombre que adula a su prójimo le tiende una red bajo sus pies.
6 En el crimen del malvado hay una trampa, pero el justo corre lleno de alegría.
7 El justo se preocupa por la causa de los pobres, pero el malvado es incapaz de comprender.
8 Los provocadores alborotan la ciudad, pero los sabios calman la efervescencia.
9 Cuando un sabio entra en pleito con un necio, sea que se irrite o se divierta, no resuelve nada.
10 Los sanguinarios odian al hombre íntegro, pero los rectos buscan su compañía.
11 El insensato da libre curso a su mal humor, pero el sabio lo refrena y apacigua.
12 Si un jefe se deja llevar de habladurías, todos sus servidores se vuelven malvados.
13 El pobre y el opresor tienen esto en común: el Señor ilumina los ojos de los dos.
14 Si un rey juzga a los pobres conforme a la verdad, su trono estará firme para siempre.
15 La vara y la reprensión dan sabiduría, pero el joven consentido avergüenza a su madre.
16 Cuando se multiplican los malvados, aumentan los crímenes, pero los justos verán su caída.
17 Corrige a tu hijo, y él te dará tranquilidad y colmará tu alma de delicias.
18 Cuando no hay visión profética, el pueblo queda sin freno, pero ¡feliz el que observa la Ley!
19 A un esclavo no se lo corrige con palabras: aunque entienda, no las tiene en cuenta.
20 ¿Has visto a un hombre que se apura a hablar? Se puede esperar más de un necio que de él.
21 Si a un esclavo se le consiente desde su infancia, terminará por convertirse en un rebelde.
22 El hombre irascible siembra discordias, el furibundo multiplica los crímenes.
23 El orgullo lleva al hombre a la humillación, el de espíritu humilde alcanzará honores.
24 El cómplice de un ladrón se odia a sí mismo: oye la fórmula imprecatoria, pero no lo denuncia.
25 El miedo tiende al hombre una trampa, pero el que confía en el Señor se pone a salvo.
26 Muchos buscan el favor del que gobierna, pero el derecho de cada uno viene del Señor.
27 El hombre inicuo es abominable para los justos, el que sigue el camino recto es abominable para el malvado.

2° Lectura Levítico 19


Prescripciones morales y rituales
1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo.
3 Respetarán a su madre y a su padre, y observarán mis sábados. Yo soy el Señor, su Dios.
4 No se volverán hacia los ídolos ni se fabricarán dioses de metal fundido. Yo soy el Señor, su Dios.
5 Cuando ofrezcan al Señor un sacrificio de comunión, lo harán de tal manera que les sea aceptado.
6 La víctima deberá ser comida el mismo día en que ofrezcan el sacrificio, o al día siguiente, y lo que quede para el tercer día, será quemado.
7 Y si alguien come algo al tercer día, la víctima no le será aceptada, porque se ha convertido en algo nocivo.
8 El que la coma, cargará con su culpa, porque ha profanado lo que está consagrado al Señor: esa persona será excluida de su pueblo.
9 En el momento de recoger la cosecha, no segarás todo el campo hasta sus bordes, ni volverás a buscar las espigas que queden.
10 No sacarás hasta el último racimo de tu viña ni recogerás los frutos caídos, sino que los dejarás para el pobre y el extranjero. Yo soy el Señor, tu Dios.
11 Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros.
12 No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor.
13 No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero.
14 No insultarás a un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor.
15 No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia.
16 No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el señor.
17 No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él.
18 No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.
19 Ustedes observarán mis preceptos. No cruzarás tu ganado con animales de otra especie. No sembrarás en tu campo dos clases distintas de semilla. No usarás ropa confeccionada con materiales diversos.
20 Si un hombre tiene relaciones sexuales con una esclava reservada a otro hombre, pero que no ha sido rescatada ni puesta en libertad, se pagará una indemnización: ellos no serán castigados con la pena de muerte, porque la mujer no es libre.
21 El hombre llevará un carnero a la entrada de la Carpa del Encuentro, como sacrificio de reparación al Señor.
22 El sacerdote practicará con el carnero el rito de expiación en favor de ese hombre, delante del Señor, por el pecado que cometió, y el pecado le será perdonado.
23 Cuando entren en la tierra y planten árboles frutales de todas clases, deberán considerar sus frutos como algo prohibido: durante tres años los dejarán incircuncisos, y no se los podrá comer.
24 Al cuarto año, todos sus frutos serán consagrados en una fiesta de alabanza al Señor.
25 Y sólo en el quinto año, podrán comer los fruto y almacenar el producto para provecho de ustedes mismos. Yo soy el señor, su Dios.
26 Ustedes no comerán nada que tenga sangre. No practicarán la magia ni la adivinación.
27 No se cortarán el borde de la cabellera en forma de círculo, ni cortarás el borde de tu barba.
28 No se harán incisiones en la carne a causa de los muertos, ni tampoco se harán tatuajes. Yo soy el Señor.
29 No profanarás a tu hija, prostituyéndola, no sea que también la tierra se prostituya y se llene de depravación.
30 Observarán mis sábados y respetarán mi Santuario. Yo soy el Señor.
31 No acudirán a los espíritus de los muertos ni consultarán a otros espíritus, haciéndose impuros a causa de ellos. Yo soy el Señor, su Dios.
32 Te levantarás delante del anciano, y serás respetuoso con las personas de edad. Así temerás a tu Dios. Yo soy el Señor.
33 Cuando un extranjero resida contigo en tu tierra, no lo molestarás.
34 El será para ustedes como uno de sus compatriotas y lo amarás como a ti mismo, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Señor, su Dios.
35 No cometerán ninguna injusticia en los juicios, ni falsearán las medidas de longitud, de peso o de capacidad.
36 Ustedes deberán tener una balanza justa, una pesa justa y una medida justa. Yo soy el Señor, su Dios, que los hice salir de Egipto.
37 Observen fielmente todos mis preceptos y todas mis leyes. Yo soy el Señor.

1° Lectura Mateo 13:24-58


24 Y les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
25 pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
26 Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
27 Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: «Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?.
28 El les respondió: «Esto lo ha hecho algún enemigo». Los peones replicaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?».
29 «No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo.
30 Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero».
31 También les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
32 En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas».
33 Después les dijo esta otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa».
34 Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas,
35 para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: "Hablaré en parábolas anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo".
36 Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».
37 El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
38 el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno,
39 y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
40 Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo.
41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal,
42 y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.
43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!
44 El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
45 El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
46 y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
47 El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.
48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,
50 para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
51 ¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron.
52 Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».
53 Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí
54 y, al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. «¿De dónde le viene, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros?
55 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas?
56 ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?».
57 Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia».
58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

lunes, 10 de marzo de 2014

3° Lectura Proverbios 28


1 El malvado huye sin que nadie lo persiga. pero el justo está seguro como un cachorro de león.
2 Cuando hay rebelión en un país, son muchos sus jefes; con un hombre inteligente y experto, reina la estabilidad.
3 Hombre pobre que explota a los débiles es como lluvia torrencial que deja sin pan.
4 Los que abandonan la Ley elogian al malvado, los que la observan se indignan contra él.
5 Los malvados no entienden lo que es recto, los que buscan al Señor lo entienden todo.
6 Más vale un pobre que camina con integridad que un rico de caminos tortuosos.
7 El que observa la Ley es un hombre inteligente, el que frecuenta a los libertinos deshonra a su padre.
8 El que acrecienta su fortuna con usura e interés la acumula para el que se compadece de los pobres.
9 Si uno aparta su oído para no oír la Ley, hasta su plegaria es una abominación.
10 El que extravía a los rectos por el mal camino caerá él mismo en su propia fosa, pero los hombres íntegros heredarán la felicidad.
11 El hombre rico se tiene por sabio, pero el pobre inteligente lo conoce a fondo.
12 Cuando triunfan los justos, hay gran fiesta; cuando se imponen los malvados, todos se esconden.
13 El que encubre sus delitos no prosperará, pero el que los confiesa y abandona, obtendrá misericordia.
14 Feliz el hombre que siempre teme al Señor, pero el obstinado caerá en la desgracia.
15 León rugiente y oso hambriento es el malvado que domina a un pueblo débil.
16 Un príncipe sin inteligencia multiplica las extorsiones, pero el que detesta el lucro prolongará sus días.
17 El hombre cargado con la sangre de otro huirá hasta el sepulcro: ¡que nadie lo detenga!
18 El que camina con integridad se salvará, el que va tortuosamente por dos caminos, cae en uno de ellos.
19 El que cultiva su suelo se saciará de pan, el que persigue quimeras se hartará de pobreza.
20 El hombre sincero será colmado de bendiciones, el que quiere hacerse rico de golpe no quedará impune.
21 No está bien hacer acepción de personas, pero un hombre se vuelve venal por un bocado de pan.
22 El malicioso corre detrás de la fortuna, sin saber que le sobrevendrá la indigencia.
23 El que reprende a otro será al fin más estimado que el hombre de lengua aduladora.
24 El que despoja a su padre y a su madre y dice: «Esto no es una falta», es compañero del que destruye.
25 El hombre ambicioso siembra discordias, el que confía en el Señor tendrá prosperidad.
26 El que se fía de sí mismo es un insensato, el que procede sabiamente se salvará.
27 El que da al pobre no conocerá la indigencia, pero al que cierra los ojos lo llenarán de maldiciones.
28 Cuando triunfan los malvados, todos se esconden; cuando desaparecen, se multiplican los justos.

2° Lectura Levítico 17-18


Capítulo 17
Reglas para la inmolación de animales
1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla a Aarón, a sus hijos y a todos los israelitas, y diles: El Señor ha dado esta orden:
3 Si un hombre de la casa de Israel inmola un buey, una oveja o una cabra dentro del campamento o fuera de él,
4 y no lo lleva a la entrada de la Carpa del Encuentro para presentarlo como ofrenda al Señor, delante de su Morada, será considerado reo de sangre: él ha derramado sangre, y por eso será excluido de su pueblo.
5 Así está mandado, a fin de que los israelitas traigan las víctimas que ellos suelen sacrificar en campo abierto, y las presenten al Señor, a la entrada de la Carpa del Encuentro, entregándolas al sacerdote para que sean ofrecidas al Señor como sacrificio de comunión.
6 Entonces el sacerdote rociará con esa sangre el altar del Señor, a la entrada de la Carpa del Encuentro, y hará arder las partes grasosas como aroma agradable al Señor.
7 De esta manera, los israelitas dejarán de ofrecer sacrificios a los sátiros, detrás de los cuales se están prostituyendo. Este será para ellos un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones.
8 Diles además: Si un hombre de la casa de Israel o alguno de los extranjeros que residen en medio de ustedes, ofrece un holocausto o un sacrificio,
9 y no lo lleva a la entrada de la Carpa del Encuentro para ofrecerlo al Señor, será excluido de su pueblo.
10 Si un hombre de la casa de Israel o alguno de los extranjeros que residen en medio de ustedes, como cualquier clase de sangre, yo volveré mi rostro contra esa persona y la excluiré de su pueblo.
11 Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo mismo les he puesto la sangre sobre el altar, para que les sirva de expiación, ya que la sangre es la que realiza la expiación, en virtud de la vida que hay en ella.
12 Por eso dije a los israelitas: «Ninguno de ustedes comerá sangre, no tampoco lo hará el extranjero que resida en medio de ustedes».
13 Y cualquier israelita o cualquiera de los extranjeros que residen en medio de ustedes, caza un animal o un pájaro de esos que está permitido comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra.
14 Porque la vida de toda carne es su sangre. Por eso dije a los israelitas: «No coman la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre. El que la coma, será extirpado».
15 Cualquiera, sea nativo o extranjero, que coma un animal muerto o despedazado por las fieras, deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde. Después será puro.
16 Y si no lava su ropa ni se baña, cargará con su iniquidad,

Capítulo 18
Prohibición del incesto
1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla a los israelitas en estos términos: Yo soy el Señor, su Dios.
3 Ustedes no imitarán las costumbre de Egipto –ese país donde ustedes habitaron– ni tampoco las de Canaán –esa tierra adonde yo los haré entrar–. No seguirán sus preceptos,
4 sino que cumplirán mis leyes y observarán mis preceptos, obrando en conformidad con ellos. Yo soy el Señor, su Dios.
5 Ustedes cumplirán mis preceptos y mis leyes, porque el hombre que los cumple vivirá gracias a ellos. Yo soy el Señor.
6 Ninguno de ustedes se acercará a una mujer de su propia sangre para tener relaciones con ella. Yo soy el Señor.
7 No tendrás relaciones con tu madre, la esposa de tu padre: ella es tu madre, y tú no debes tener relaciones con ella.
8 No tendrás relaciones con la mujer de tu padre: ella es la misma carne de tu padre.
9 No tendrás relaciones con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, sea que haya nacido en la casa o fuera de ella.
10 No tendrás relaciones con tu nieta, sea por parte de tu hijo o de tu hija, porque es tu misma carne.
11 No tendrás relaciones con la hija de una mujer de tu padre: ella es descendiente de tu padre, hermana tuya, y tú no debes tener relaciones con ella.
12 No tendrás relaciones con la hermana de tu padre: ella es la misma carne que tu padre.
13 No tendrás relaciones con la hermana de tu madre, porque ella es la misma carne que tu madre.
14 No tendrás relaciones con la mujer del hermano de tu padre: no te acercarás a ella, que es tu tía.
15 No tendrás relaciones con tu nuera: ella es la esposa de tu hijo, y por eso, debes no debes tener relaciones con ella.
16 No tendrás relaciones con la esposa de tu hermano: es la misma carne que tu hermano.
17 No tendrás relaciones a un mismo tiempo con una mujer y con su hija, ni te casarás con su nieta, sea por parte de su hijo o de su hija: son de la misma carne que esa mujer, y tener relaciones con ellas es una depravación.
18 No te casarás con la hermana de tu esposa ni tendrás relaciones con ella mientras viva tu esposa, provocando su rivalidad.
19 No te acercarás a una mujer, para tener relaciones con ella, durante el período de su impureza menstrual.
20 No tendrás relaciones con la mujer de tu prójimo, haciéndote impuro con ella.
21 No entregarás a ninguno de tus descendientes para inmolarlo a Moloc, y no profanarás el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor.
22 No te acostarás con un varón como si fuera un mujer: es una abominación.
23 No tendrás trato sexual con una bestia, haciéndote impuro con ella; y ninguna mujer se ofrecerá a un animal para unirse con él: es una perversión.
24 No se harán impuros de ninguna de esas maneras, porque así lo hicieron las naciones que yo voy a expulsar delante de ustedes,
25 y por eso el país quedó profanado. Yo les he pedido cuenta de su iniquidad, y el país ha vomitado a sus habitantes.
26 Pero ustedes observarán mis preceptos y mis leyes, y no cometerán ninguna de esas abominaciones, tanto el nativo como el extranjero que resida en medio de ustedes.
27 Porque todas esas abominaciones fueron cometidas por los hombres que habitaron el país antes que ustedes, y por eso el país ha sido profanado.
28 Que la tierra no los tenga que vomitar también a ustedes, a causa de sus impurezas, como vomitó a la nación que estaba antes que ustedes.
29 Porque todo el que cometa una de esas abominaciones será excluido de su pueblo.

30 Cumplan, entonces, mis prescripciones, y no hagan ninguna de esas cosas abominables que se hicieron antes, y así no se harán impuros a causa de ellas. Yo soy el Señor, su Dios.

1° Lectura Mateo 13:1-23


1 Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar.
2 Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa.
3 Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar.
4 Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron.
5 Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda;
6 pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron.
7 Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron.
8 Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.
9 ¡El que tenga oídos, que oiga!».
10 Los discípulos se acercaron y le dijeron: «¿Por qué les hablas por medio de parábolas?».
11 El les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.
12 Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.
13 Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden.
14 Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: "Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán,
15 Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure".
16 Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen.
17 Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.
18 Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador.
19 Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino.
20 El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría,
21 pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.
22 El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.
23 Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno».

domingo, 9 de marzo de 2014

2° Lectura Levítico 15-16

Capítulo 15
Las impurezas sexuales en el hombre
1 El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
2 Hablen en estos términos a los israelitas: Si un hombre sufre de blenorrea, su flujo es impuro.
3 Ya sea que su miembro deje salir el flujo, o que se obstruya a causa del mismo, su impureza consistirá en lo siguiente:
4 Cualquier lecho donde ese hombre se acueste y cualquier mueble donde se siente, serán impuros.
5 El que toque su lecho deberá lavar su ropa, se bañará con agua y será impuro hasta la tarde.
6 El que se siente en un mueble donde se haya sentado ese hombre, deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde.
7 El que toque el cuerpo del hombre que tiene el flujo, deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde.
8 Si el enfermo escupe a una persona pura, esta deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impura hasta la tarde.
9 Toda montura sobre la que haya montado el enfermo, será impura.
10 Cualquiera que toque algún objeto que haya estado debajo de él, será impuro hasta la tarde. Y el que transporte ese objeto, deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde.
11 El que haya sido tocado por alguien que padece de ese flujo y no se haya lavado cuidadosamente las manos, deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde.
12 La vasija de barro que toque el enfermo deberá ser rota, y cualquier otro utensilio de madera deberá ser lavado con agua.
13 Si el hombre que tiene el flujo se cura, contará siete días para su purificación. Entonces lavará su ropa, se bañará en el agua de un manantial, y será puro.
14 Al octavo día, se procurará dos torcazas o dos pichones de paloma, irá a presentarse delante del Señor, a la entrada de la Carpa del encuentro, y los entregará al sacerdote.
15 Este los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto. De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación delante del Señor, en favor de ese hombre, a causa de su flujo.
16 Si un hombre tiene una eyaculación, lavará con agua todo su cuerpo, y será impuro hasta la tarde.
17 La ropa o el cuero sobre los que se haya derramado semen, deberá ser lavado con agua y será impuro hasta la tarde.
18 Y si un hombre tiene relaciones sexuales con su mujer, los dos se bañarán con agua y serán impuros hasta la tarde.
Las impurezas sexuales en la mujer
19 Cuando una mujer tenga su menstruación, será impura durante siete días, y el que la toque será impuro hasta la tarde.
20 Cualquier objeto sobre el que ella se recueste o se siente mientras dure su estado de impureza, será impuro.
21 El que toque su lecho deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde.
22 El que toque algún mueble sobre el que ella se sentado, deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde.
23 Si alguien toca un objeto que está sobre el lecho o sobre el mueble donde ella se sienta, será impuro hasta la tarde.
24 Si un hombre se acuesta con ella, la impureza de la mujer se transmite a él; será impuro durante siete días, y cualquier lecho sobre el que se acueste, será impuro.
25 Cuando una mujer tenga un flujo de sangre durante varios días, fuera del período menstrual, o cuando la menstruación se prolongue más de lo debido, será impura mientras dure el flujo, como lo es durante la menstruación.
26 Todo lecho en el que se acueste y todo mueble sobre el que se siente será impuro, lo mismo que durante el período menstrual.
27 El que los toque será impuro: deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde.
28 Una vez que cese el flujo, la mujer contará siete días, y después será pura.
29 Al octavo día, conseguirá dos torcazas o dos pichones de paloma, y los presentará al sacerdotes, a la entrada de la Carpa del Encuentro.
30 El sacerdote los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto. De esta manera, practicará el rito de expiación delante del Señor, en favor de esa mujer, a causa de la impureza de su flujo.
Conclusión
31 Ustedes deberán prevenir a los israelitas sobre sus impurezas, a fin de que no mueran a causa de ellas, por haber manchado mi Morada, que está en medio de ellos.
32 Este es el ritual concerniente a la persona que padece de flujo: al que tiene una eyaculación y por eso incurre en impureza;
33 a la mujer indispuesta debido a su menstruación; al hombre o a la mujer que padecen de flujo; y al hombre que se acuesta con una mujer impura.

Capítulo 16
El gran Día de la Expiación
1 El Señor habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, que murieron al presentarse delante del Señor.
2 El le dijo: Ordena a tu hermano Aarón que no entre en cualquier momento en la parte del Santuario que está detrás del velo, frente a la tapa que cubre el Arca. De lo contrario morirá, porque yo me aparezco en la nube, sobre la tapa del Arca. De lo contrario morirá, porque yo me aparezco en la nube, sobre la tapa del Arca.
3 El deberá entrar en el Santuario solamente de esta manera: con un novillo para un sacrificio por el pecado y con carnero para un holocausto.
4 Además, tendrá que estar vestido con la túnica sagrada de lino y cubierto con pantalones de lino; se ceñirá con la faja de lino y llevará puesto el turbante de lino. Estas son vestiduras sagradas, que él se pondrá después de haberse bañado con agua.
5 Aarón recibirá de la comunidad de los israelitas dos chivos para un sacrificio por el pecado y un carnero para un holocausto.
6 El ofrecerá su propio novillo como sacrificio por el pecado, y practicará como sacrificio por el pecado, y practicará el rito de expiación por sí mismo y por su familia.
7 Luego tomará los dos chivos y los presentará delante del Señor, a la entrada de la Carpa del Encuentro.
8 En seguida echará las suertes sobre los dos chivos: una suerte para el Señor y la otra para Azazel.
9 Presentará el chivo que la suerte haya destinado al Señor, y lo ofrecerá como sacrificio por el pecado.
10 En cuanto al chivo destinado por la suerte a Azazel, será puesto vivo delante del Señor, a fin de enviarlo al desierto para Azazel.
11 Aarón ofrecerá su propio novillo como sacrificio por el pecado y practicará el rito de expiación por sí mismo y por su familia. Lo inmolará,
12 y después tomará un incensario lleno de brasas extraídas del altar que está delante del Señor, y dos puñados de incienso aromático pulverizado. Llevará todo esto detrás del velo,
13 y pondrá el incienso sobre el fuego delante del Señor, de manera que la nube de incienso envuelva la tapa que está encima del Arca del Testimonio. Así no morirá.
14 Después tomará la sangre del novillo y rociará con el dedo la parte delantera de la tapa, hacia el este; y delante de la tapa, hará con el dedo siete aspersiones de sangre.
15 En seguida inmolará el chivo para el sacrificio por el pecado del pueblo y llevará su sangre detrás del velo. Allí hará con ella lo mismo que hizo con la sangre del novillo: hará las aspersiones sobre la tapa y delante de ella.
16 Así practicará el rito de expiación por el Santuario, para purificarlo de las impurezas y transgresiones de los israelitas, cualesquiera sean sus pecados, Y lo mismo hará con la Carpa del Encuentro, que habita con ellos en medio de sus impurezas.
17 Cuando Aarón entre en el Santuario para realizar allí el rito de expiación, nadie deberá estar en la Carpa del Encuentro, hasta que él salga. Después de practicar el rito de expiación por sí mismo, por su familia y por toda la asamblea de Israel,
18 Aarón saldrá hasta el altar que está delante del Señor para realizar el rito de expiación por ese altar: tomará sangre del novillo y del chivo, y la pondrá sobre cada uno de los cuernos del altar;
19 luego hará con el dedo siete aspersiones de sangre sobre el altar, y así lo purificará de las impurezas de los israelitas, y lo santificará
20 Cuando haya terminado de practicar el rito de expiación por el Santuario, por la Carpa del Encuentro y por el altar, presentará el chivo que todavía está vivo,
21 Aarón impondrá sus dos manos sobre la cabeza del animal y confesará sobre él todas las iniquidades y transgresiones de los israelitas, cualesquiera sean los pecados que hayan cometido, cargándolas sobre la cabeza del chivo. Entonces lo enviará al desierto por medio de un hombre designado para ello.
22 El chivo llevará sobre sí, hacia una región inaccesible, todas las iniquidades que ellos hayan cometido; y el animal será soltado en el desierto.
23 Aarón entrará en la Carpa del Encuentro, se despojará de las vestiduras de lino que se había puesto cuando entró en el Santuario, y las dejará allí.
24 Luego se lavará con agua en el recinto sagrado y se volverá a poner sus vestiduras. En seguida saldrá para ofrecer su holocausto y el holocausto del pueblo, y para practicar el rito de expiación por sí mismo y por el pueblo.
25 Las partes grasosas de la víctima del sacrificio por el pecado, las hará sobre el altar.
26 El hombre encargado de soltar el chivo para Azazel deberá lavar su ropa y bañarse con agua; después podrá entrar de nuevo en el campamento.
27 El novillo del sacrificio por el pecado y el chivo del sacrificio por el pecado –cuya sangre fue introducida en el Santuario para el rito de expiación– serán sacados fuera del campamento, y su cuero, su carne y sus excrementos serán consumidos por el fuego.
28 La persona que los queme deberá lavar su ropa y bañarse con agua; después podrá entrar de nuevo en el campamento.
29 Este será para ustedes un decreto válido para siempre: El décimo día del séptimo mes ustedes ayunarán y se abstendrán de hacer cualquier clase de trabajo, tanto el nativo como el extranjero que resida entre ustedes.
30 Porque ese día se practicará el rito de expiación en favor de ustedes, a fin de purificarlos de todos sus pecados. Así quedarán puros delante del Señor.
31 Ese será para ustedes un día de reposo absoluto, en el que deberán ayunar. Se trata de un decreto válido para siempre.
32 El sacerdote que haya sido consagrado por la unción e investido para ejercer el sacerdocio como sucesor de su padre, realizará el rito de expiación; se pondrá las vestiduras de lino –las vestiduras sagradas–
33 y realizará el rito de expiación por la parte más santa del Santuario, por la Carpa del Encuentro y por el altar, Lo mismo hará por los sacerdotes y por todos los miembros de la asamblea.
34 Este será para ustedes un decreto válido para siempre: una vez al año se realizará el rito de expiación en favor de los israelitas, por todos sus pecados. Y Moisés hizo lo que el Señor le había ordenado.