lunes, 24 de febrero de 2014

3° Lectura Proverbios 14

1 La sabiduría edifica una casa, pero la necedad la destruye con sus propias manos.
2 El que camina con rectitud teme al Señor, el que va por caminos tortuosos lo desprecia.
3 De la boca del necio brota el orgullo, los labios de los sabios son su defensa.
4 Donde no hay bueyes, el establo está limpio, pero la fuerza de un toro da mucha ganancia.
5 Un testigo veraz no engaña, pero el testigo falso profiere mentiras.
6 El insolente busca sabiduría y no la encuentra, pero la ciencia es fácil para el inteligente.
7 Aléjate de la presencia de un necio: no hallarás ciencia en sus labios.
8 La sabiduría del prudente es saber discernir su camino, la insensatez de los necios es puro engaño.
9 El necio se burla de los sacrificios expiatorios, pero entre los hombres rectos se encuentra el favor de Dios.
10 El corazón conoce su propia amargura y ningún extraño se asocia a su alegría.
11 La casa de los malvados será destruida, pero la carpa de los rectos florecerá.
12 Hay caminos que parecen rectos, pero al final son caminos de muerte.
13 También entre risas, sufre el corazón, y al fin la alegría termina en pesar.
14 El descarriado se sacia con los frutos de su conducta, y el hombre de bien con sus acciones.
15 El incauto cree todo lo que le dicen, pero el prudente vigila sus pasos.
16 El sabio teme el mal y se aparta de él, el necio es temerario y se siente seguro.
17 El iracundo comete locuras, el hombre reflexivo sabe aguantar.
18 La herencia de los incautos es la necedad, la corona de los prudentes es la ciencia.
19 Los malos se doblegarán ante los buenos, y los malvados, a las puertas del justo.
20 El pobre resulta odioso aun para su vecino, pero el rico tiene muchos amigos.
21 El que desprecia a su prójimo peca, pero ¡feliz el que se apiada de los humildes!
22 ¿No viven extraviados los que traman el mal? Pero hay amor y fidelidad para los que se dedican al bien.
23 Toda fatiga trae algún provecho, pero la charlatanería sólo aporta indigencia.
24 La corona de los sabios es la prudencia, la diadema de los necios, la insensatez.
25 Un testigo veraz salva las vidas, el que profiere mentiras es un impostor.
26 El temor del Señor es un refugio seguro, que sirve de defensa para los hijos.
27 El temor del Señor es fuente de vida, que aparta de los lazos de la muerte.
28 Un pueblo numeroso es la gloria del rey, la falta de súbditos es la ruina del soberano.
29 El que tarda en enojarse muestra gran inteligencia, el iracundo pone de manifiesto su necedad.
30 Un corazón apacible es la vida del cuerpo, pero la envidia corroe los huesos.
31 El que oprime al débil ultraja a su Creador, el que se apiada del indigente, lo honra.
32 El malvado es arrasado por su propia malicia, el justo encuentra un refugio en su integridad.
33 En el corazón inteligente reposa la sabiduría, pero entre los necios no se la conoce.
34 La justicia exalta a una nación, pero el pecado es la vergüenza de los pueblos.


35 El favor del rey es para el servidor prudente y su furor, para el desvergonzado.

2° Lectura Éxodo 30-32


Capítulo 30
El altar de los perfumes
1 También harás un altar para quemar el incienso. Lo harás de madera de acacia,
2 de cincuenta centímetros de largo por cincuenta de ancho, es decir, cuadrado. Tendrá un metro de alto. Sus cuernos formarán una sola pieza con él.
3 Recubrirás de oro puro su parte superior, sus costados y sus cuernos, y le colocarás alrededor una moldura de oro.
4 Luego le harás unas argollas de oro, y las pondrás debajo de la moldura, dos de un lado y dos del otro, a fin de pasar por ellas las andas que servirán para transportarlo.
5 Estas últimas las harás de madera de acacia y las recubrirás de oro.
6 Después pondrás el altar delante del velo que oculta el Arca del Testimonio, frente a la tapa que está sobre el arca, allí donde yo me encontraré contigo.
7 Todas las mañanas, al preparar las lámparas, Aarón deberá quemar en él incienso aromático;
8 y a la hora del crepúsculo, cuando vuelva a arreglar las lámparas, lo hará nuevamente. Y ustedes presentarán constantemente delante del Señor esta ofrenda de incienso aromático, a través de las generaciones.
9 No ofrecerán sobre él incienso profano, no holocaustos, ni oblaciones, ni derramarán sobre él ninguna libación.
10 Una vez al año, Aarón realizará el rito de expiación sobre los cuernos del altar. Con la sangre del sacrificio ofrecido el día de la Expiación, hará el rito de expiación a lo largo de las generaciones. Este altar es una cosa santísima, consagrada al Señor.
El impuesto para el Santuario
11 El Señor habló a Moisés en estos términos:
12 Cuando hagas un censo de los israelitas, cada uno pagará al Señor el rescate de su vida, para que no recaiga sobre ellos ninguna calamidad con ocasión del empadronamiento.
13 La cantidad que pagarán todos los que sean sometidos al censo será medio siclo, según el peso de los siclos del Santuario; y este será un tributo reservado al Señor.
14 Todos los que sean sometidos al censo, o sea, los que tengan más de veinte años, pagarán la ofrenda reservada al Señor.
15 El rico no dará más de medio siclo, ni el pobre menos, para cumplir con el impuesto debido al Señor en rescate de sus vidas.
16 Tú recibirás de los israelitas el dinero del rescate y lo destinarás para el servicio de la Carpa del Encuentro. Eso servirá de memorial delante del Señor, en favor de los israelitas, para el rescate de sus vidas.
La fuente de bronce
17 El Señor habló a Moisés en estos términos:
18 Harás una fuente de bronce, con su base también de bronce, para las abluciones. La pondrás entre la Carpa del Encuentro y el altar, y la llenarás de agua,
19 para que en ella se laven los pies Aarón y sus Hijos.
20 Se lavarán cuando entren en la Carpa del Encuentro, para no morir. Y harán lo mismo antes de acercarse al altar a presentar la ofrenda que se quema para el Señor.
21 Se lavarán las manos y los pies, para no morir. Este es un decreto irrevocable para Aarón y sus descendientes, a través de las generaciones.
22 El Señor habló a Moisés en estos términos:
23 Consigue especies aromáticas de la mejor calidad: quinientos ciclos de mirra pura, la mitad –o sea, doscientos cincuenta siclos– de cinamomo, doscientos cincuenta siclos de caña aromática,
24 quinientos siclos de casia –todo esto en siclos del Santuario– y siete litros de aceite de oliva;
25 y prepara con ellos una mezcla aromática, como lo sabe hacer el fabricante de perfumes. Este será el óleo para la unción sagrada.
26 Con él deberás ungir la Carpa del Encuentro, el Arca del Testimonio,
27 la mesa con todos sus utensilios, el candelabro con sus accesorios, el altar de los perfumes,
28 el altar de los holocaustos con todos sus accesorios y la fuente con su base.
29 Así los consagrarás, y serán una cosa santísima. Todo aquello que los toque quedará consagrado.
30 También ungirás a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio.
31 Luego hablarás a los israelitas en estos términos: Ustedes emplearán este óleo para la unción sagrada, a lo largo de sus generaciones.
32 El no será derramado sobre el cuerpo de ningún hombre y no se hará ningún otro que tenga la misma composición. Es una cosa santa, y como tal deberán considerarlo.
33 El que prepare una mezcla semejante o derrame el óleo sobre un extraño, será excluido de su pueblo.
El incienso sagrado
34 El Señor dijo a Moisés: Consigue las siguientes sustancias aromáticas en cantidades iguales: resina, ámbar, gálbano perfumado e incienso puro,
35 mezcla todo eso, como lo hace un fabricante de perfumes, para hacer un perfume salado, puro y santo.
36 Reduce a polvo una parte de él y colócala delante del Arca del Testimonio, en la Carpa del Encuentro, o sea, en el lugar donde yo me encontraré contigo. Esto será para ustedes una cosa santísima,
37 y para su uso personal no harán ningún otro que tenga la misma composición. Deberás considerarlo algo consagrado al Señor.
38 Cualquiera que prepare otro semejante para aspirar su fragancia, será excluido de su pueblo.

Capítulo 31
Los obreros para la construcción del Santuario
1 El Señor habló a Moisés en estos términos:
2 Yo designé a Besalel –hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá–
3 y lo llené del espíritu de Dios, para conferirle habilidad, talento y experiencia en la ejecución de toda clase de trabajos:
4 tanto para idear proyectos y realizarlos en oro, plata o bronce,
5 como para labrar piedras de engaste, tallar la madera o hacer cualquier otro trabajo.
6 Junto con él puse a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, y doté de una habilidad especial a todos los artesanos competentes, a fin de que puedan ejecutar lo que les he ordenado, a saber:
7 la Carpa del Encuentro, el Arca del Testimonio, la tapa que la cubre y todo el mobiliario del Santuario;
8 la mesa con sus utensilios, el candelabro de oro puro con todos sus accesorios, y el altar de los perfumes;
9 el altar de los holocaustos y todos sus utensilios, y la fuente con su base;
10 las vestiduras litúrgicas, o sea, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las que usarán sus hijos para las funciones sacerdotales;
11 el óleo de la unción y el incienso aromático para el Santuario. En la ejecución de todas estas cosas, ellos obrarán conforme a todo lo que yo te he ordenado.
El Sábado
12 El Señor dijo a Moisés:
13 Habla a los israelitas en los siguientes términos: No dejen nunca de observar mis sábados, porque el sábado es un signo puesto entre yo y ustedes, a través de las generaciones, para que ustedes sepan que yo, el Señor, soy el que los santifico.
14 Observarán el sábado, porque es sagrado para ustedes. El que lo profane, será castigado con la muerte. Sí, todo el que haga algún trabajo ese día será excluido de su pueblo.
15 Durante seis días se trabajará, pero el séptimo será un día de descanso solemne, consagrado al Señor. El que trabaje en sábado será castigado con la muerte.
16 Los israelitas observarán el sábado, celebrándolo a través de las generaciones como signo de alianza eterna.
17 Será un signo perdurable entre yo y los israelitas, porque en seis días el Señor hizo el cielo y la tierra, pero el séptimo día descansó y retomó aliento.
18 Cuando el Señor terminó de hablar con Moisés, en la montaña del Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios.


Capítulo 32
El ternero de oro
1 Cuando el pueblo vio que Moisés demoraba en bajar de la montaña, se congregó alrededor de Aarón y le dijo: «Fabrícanos un Dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto»
2 Aarón les respondió: «Quiten a sus mujeres, a sus hijos y a sus hijas, las argollas de oro que llevan prendidas a sus orejas, y tráiganlas aquí».
3 Entonces todos se quitaron sus aros y se los entregaron a Aarón.
4 El recibió el oro, lo trabajó con el cincel e hizo un ternero de metal fundido. Ellos dijeron entonces: «Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto».
5 Al ver esto, Aarón erigió un altar delante de la estatua y anunció en alta voz: «Mañana habrá fiesta en honor del Señor».
6 Y a la mañana siguiente, bien temprano, ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión. Luego el pueblo se sentó a comer y a beber, y después se levantó para divertirse.
las amenazas del Señor
7 El Señor dijo a Moisés: «Baja en seguida, porque tu pueblo, ese que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido.
8 Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: «Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto».
9 Luego le siguió diciendo: «Ya veo que este es un pueblo obstinado.
10 Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y los exterminaré. De ti, en cambio, suscitaré una gran nación».
La intercesión de Moisés
11 Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras: «¿Por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que tú mismo hiciste salir de Egipto con gran firmeza y mano poderosa?
12 ¿Por qué tendrán que decir los Egipcios: «El los sacó con la perversa intención de hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra?». Deja de lado tu indignación y arrepiéntete del mas que quieres infligir a tu pueblo.
13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: «Yo multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como herencia».
14 Y el Señor se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo.
La destrucción de las Tablas de la Ley
15 Moisés emprendió el camino de regreso y bajó de la montaña llevando en sus manos las dos tablas del Testimonio, que estaban escritas de un lado y de otro.
16 Esas tablas eran obra de Dios, y la escritura grabada sobre ellas era escritura de Dios.
17 Al escuchar el ruido de las aclamaciones que profería el pueblo, Josué dijo a Moisés: «Hay ritos de guerra en el campamento».
18 Pero Moisés respondió: «No son cantos de victoria, ni alaridos de derrota; lo que oigo son cantos de coros alternados».
19 Cuando Moisés estuvo cerca del campamento y vio el ternero y las danzas, se enfureció, y arrojando violentamente las tablas que llevaba en sus manos, las hizo añicos al pie de la montaña.
20 Después tomó el ternero que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta pulverizarlo. Luego esparció el polvo sobre el agua, y se la hizo beber a los israelitas.
21 Moisés dijo a Aarón: «¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo indujeras a cometer un pecado tan grave?».
22 Pero Aarón respondió: «Te ruego, Señor, que reprimas tu enojo. Tú sabes muy bien que este pueblo está inclinado al mal.
23 Ellos me dijeron: «Fabricamos un dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto».
24 Entonces les ordené: «El que tenga oro que se desprenda de él. Ellos me lo trajeron, yo lo eché al fuego, y salió este ternero».
La intervención de los levitas y el castigo del pueblo
25 Cuando Moisés vio el desenfreno del pueblo –porque Aarón le había tolerado toda clase de excesos, exponiéndolo así a la burla de sus enemigos–
26 se paró a la entrada del campamento y exclamó: «¡Los que están de parte del Señor, vengan aquí!». Todos los hijos de Leví se agruparon a su alrededor,
27 y él les dijo: «Así habla el Señor, el Dios de Israel: Que cada uno se arme de su espada; recorran el campamento pasando de una puerta a otra, y maten sin tener en cuenta si es hermano, amigo o pariente».
28 Los levitas cumplieron la orden de Moisés, y aquel día cayeron unas tres mil personas del pueblo.
29 Entonces Moisés dijo: «Reciban hoy la investidura sacerdotal de parte del Señor, uno a costa de su hijo, otro a costa de su hermano, y que él les de hoy una bendición».
Nueva súplica de Moisés
30 Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: «Ustedes han cometido un gran pecado. Pero ahora subiré a encontrarme con el Señor, y tal vez pueda expiar ese pecado».
31 Moisés fue a encontrarse nuevamente con el Señor y le dijo: «Por desgracia, este pueblo ha cometido un gran pecado, ya que se han fabricado un dios de oro.
32 ¡Si tú quisieras perdonarlo, a pesar de esto...! Y si no, bórrame por favor del Libro que tú has escrito».
33 El Señor le respondió: «Yo borraré de mi Libro al que ha pecado contra mí.
34 Y ahora vete. Lleva a este pueblo hasta el lugar que yo te indiqué: mi ángel irá delante de ti. Y cuando llegue el momento, los visitaré para castigarlos por su pecado».
35 Y el Señor castigó al pueblo por haber hecho el ternero, el que había fabricado Aarón.

1° Lectura Mateo 5: 21-48


21 Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: "No matarás", y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
22 Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
23 Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
24 deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
25 Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
26 Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
27 Ustedes han oído que se dijo: "No cometerás adulterio".
28 Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
29 Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
30 Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti; es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
31 También se dijo: "El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio".
32 Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
33 Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: "No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor".
34 Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios,
35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey.
36 No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.
37 Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
38 Ustedes han oído que se dijo: "Ojo por ojo y diente por diente".
39 Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
40 Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
41 y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
42 Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
43 Ustedes han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo.
44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
45 así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
47 Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?


48 Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

domingo, 23 de febrero de 2014

4° Lectura Tobías 12


1 Cuando terminó de celebrarse la boda Tobit llamó a su hijo Tobías y le dijo: «Hijo mío, ya es hora de pagarle lo convenido a tu compañero, agregando incluso algo más».
2 Tobías le respondió: «Padre, ¿cuánto tengo que darle? Aunque le entregara la mitad de los bienes que él trajo conmigo, no saldría perdiendo.
3 El me ha conducido sano y salvo, ha curado a mi esposa, ha traído conmigo el dinero y te ha curado a ti. ¿Qué puedo darle por todo esto?».
4 Tobit le dijo: «Hijo, es justo que se lleve la mitad de lo que trajo».
5 Tobías llamó a su compañero y le dijo: «Toma en pago la mitad de lo que has traído, y vete en paz».
6 Entonces Rafael llamó aparte a los dos y les dijo: «Bendigan a Dios, y celébrenlo delante de todos los vivientes por los bienes que él les ha concedido, para que todos bendigan y alaben su Nombre. Hagan conocer debidamente a todos los hombres las obras de Dios y nunca dejen de celebrarlo.
7 Es bueno mantener oculto el secreto del rey, pero las obras de Dios hay que revelarlas y publicarlas como es debido. Practiquen el bien, y así el mal nunca los dañará.
8 Vale más la oración con el ayuno y la limosna con la justicia, que la riqueza con la iniquidad. Bale más hacer limosna que amontonar oro.
9 La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los que dan limosna gozarán de una larga vida.
10 Los que pecan y practican la injusticia son enemigos de su propia vida.
11 Voy a decirles toda la verdad, sin ocultarles nada. Ya les dije que es bueno mantener oculto el secreto del rey y revelar dignamente las obras de Dios.
12 Cuando tú y Sara hacían oración, era yo el que presentaba el memorial de sus peticiones delante de la gloria del Señor; y lo mismo cuando tú enterrabas a los muertos.
13 Cuando no dudabas en levantarte de la mesa, dejando la comida para ir a sepultar un cadáver, yo fui enviado para ponerte a prueba.
14 Pero Dios también me envió para curarte a ti y a tu nuera Sara.
15 Yo soy Rafael, uno de lo siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia».
16 Los dos quedaron desconcertados y cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor.
17 Pero él les dijo: «No teman, la paz esté con ustedes. Bendigan a Dios eternamente.
18 Cuando yo estaba con ustedes, no era por mi propia iniciativa, sino por voluntad de Dios. Es a él al que deben bendecir y cantar todos los días.
19 Aunque ustedes me veían comer, eso no era más que una apariencia.
20 Por eso, bendigan al Señor sobre la tierra y celebran a Dios. Ahora subo a Aquel que me envió. Pongan por escrito todo lo que les ha sucedido». Y en seguida se elevó.
21 Ellos bendecían a Dios, entonando himnos, y lo celebraban por haber obrado esas maravillas, ya que se les había aparecido un ángel de Dios.

3° Lectura Proverbios 13


1 Un hijo sabio ama la corrección, pero el insolente no escucha el reproche.
2 El hombre comerá del fruto de sus palabras, pero los traidores están ávidos de violencia.
3 El que vigila su boca protege su vida, el que abre demasiado sus labios acaba en la ruina.
4 El perezoso codicia y su deseo es vano, pero el deseo de los laboriosos será colmado.
5 El justo detesta la mentira, pero el malvado causa vergüenza y confusión.
6 La justicia preserva al que camina con integridad, pero la maldad arruina al pecador.
7 Hay quien presume de rico y no tiene nada, y hay quien se hace el pobre y posee grandes bienes.
8 La riqueza es una garantía para la vida de un hombre, pero el pobre no escucha amenazas,
9 La luz de los justos resplandece, pero la lámpara de los malvados se extingue.
10 El fatuo provoca discordias con su presunción, y la sabiduría está con los que se dejan aconsejar.
11 La riqueza adquirida de golpe no dura, pero el que junta poco a poco, la acrecienta.
12 La esperanza diferida enferma el corazón, el deseo colmado es un árbol de vida.
13 El que desprecia la palabra se perderá, pero el que respeta los mandamientos será recompensado.
14 La enseñanza del sabio es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte.
15 El buen juicio se gana el favor, pero los traidores caminan hacia su ruina.
16 El hombre prudente sabe bien lo que hace, pero el necio va ostentando su insensatez.
17 Un mal emisario hunde en la desgracia, pero un enviado fiel devuelve la salud.
18 Miseria e ignominia para el que desecha la corrección, el que tiene en cuenta una advertencia será honrado.
19 Deseo cumplido es deleite para el alma, apartarse del mal es una abominación para los necios.
20 Acude a los sabios, y te harás sabio, pero el que frecuenta a los necios se echa a perder.
21 El mal persigue a los pecadores, y el bien recompensa a los justos.
22 El hombre de bien deja una herencia a los hijos de sus hijos, pero la fortuna del pecador está reservada para el justo.
23 El surco de los pobres da comida en abundancia, pero hay quien se pierde por falta de justicia.
24 El que mezquina la vara odia a su hijo, el que lo ama se esmera por corregirlo.
25 El justo come hasta saciarse, pero el estómago de los malvados está vacío.

2° Lectura Éxodo 28-29


Capítulo 28
Las vestiduras del Sumo Sacerdote
1 Entre todos los israelitas, elige a tu hermano Aarón, y ordénale que se acerque a ti para que sea mi sacerdote. Manda que se acerquen también sus hijos Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.
2 Luego harás las vestiduras sagradas de tu hermano Aarón, a fin de que esté magníficamente ataviado.
3 Para ello tendrás que recurrir a los artesanos más competentes, a aquellos que yo he dotado de una habilidad excepcional, y ellos confeccionarán las vestiduras de Aarón, a fin de que sea consagrado para ejercer mi sacerdocio.
4 Las vestiduras que harán son las siguientes: un pectoral, un efod, un manto, una túnica bordada, un turbante y una faja. Y cuando hagan las vestiduras sagradas para que Aarón y sus hijos puedan cumplir sus funciones sacerdotales,
5 emplearán oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino.
El efod
6 El efod lo harán de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino reforzado, todo esto trabajado artísticamente.
7 Llevará aplicadas dos hombreras, y así quedará unido por sus dos extremos.
8 El cinturón para ajustarlo formará una sola pieza con él y estará confeccionado de la misma forma: será de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado.
9 Después tomarás dos piedras de lapislázuli y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel
10 –seis en una piedra y seis en la otra– por orden de nacimiento.
11 Para grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel, te valdrás de artistas apropiados, que lo harán de la misma manera que se graban los sellos. Luego las harás engarzar en oro,
12 y las colocarás sobre las hombreras del efod. Esas piedras serán un memorial en favor de los israelitas. Así Aarón llevará esos nombres sobre sus hombros hasta la presencia del Señor, para mantener vivo su recuerdo.
13 Harás, además, los engastes de oro
14 y dos cadenas de oro puro, trenzadas a manera de cordones, que luego fijarás en los engastes.
El pectoral
15 También harás el pectoral del juicio de Dios, trabajado artísticamente y confeccionado de la misma manera que el efod. Lo harás de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado.
16 Deberá ser cuadrado y de doble paño, de un palmo de largo y otro de ancho.
17 Lo guarnecerás de piedras preciosas, dispuestas en cuatro hileras: en la primera habrá un jaspe rojo, un topacio y una esmeralda;
18 en la segunda, un rubí, un zafiro y un diamante;
19 en la tercera, un ágata, una cornalina y una amatista;
20 y en la cuarta, un crisólito, un lapislázuli y un jaspe verde. Todas ellas estarán engarzadas en oro.
21 Las piedras serán doce en total, como los nombres de los hijos de Israel, y cada una llevará grabado el nombre de una de las doce tribus, como se graban los sellos.
22 Además, harás para el pectoral unas cadenas de oro puro, trenzadas a manera de cordones,
23 y dos argollas de oro, que luego ajustarás a sus dos extremos superiores.
24 Sujetarás las dos puntas de las cadenas de oro en las dos argollas que están en los extremos superiores del pectoral;
25 y unirás las otras dos puntas a unos engastes, para poder colocarlas sobre las hombreras del efod, por la parte de adelante.
26 Harás, asimismo, dos argollas de oro y las ajustarás a los dos extremos inferiores del pectoral, sobre el borde interior, el que da hacia el efod.
27 También forjarás otras dos argollas de oro, adhiriéndolas a las dos hombreras del efod, por la parte de adelante y bien hacia abajo, o sea, cerca de la costura y encima del cinturón.
28 Así el pectoral se podrá sujetar haciendo pasar, entre sus argollas y las argollas del efod, un cordón de púrpura violeta, para que el pectoral quede fijo sobre el cinturón y no se desprenda del efod.
29 Cada vez que Aarón entre en el Santuario, llevará sobre su corazón, en el pectoral del juicio de Dios, los nombres de los hijos de Israel, para mantener siempre vivo el recuerdo de ellos en la presencia del Señor.
30 En el pectoral del juicio de Dios introducirás, además, el Urim y el Tumim, a fin de que Aarón los tenga sobre su pecho cuando se presente delante del Señor. Así Aarón llevará siempre sobre su pecho, en la presencia del Señor, el dictamen de Dios para los Israelitas.
El manto
31 También harás el manto del efod, todo de púrpura violeta.
32 En el centro tendrá una abertura para que pueda pasar la cabeza; y esa abertura tendrá un dobladillo alrededor, como el cuello de una cota de guerrero, para que no se rasgue.
33 Adornarás el ruedo con granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado, intercaladas con campanillas de oro.
34 Las campanillas de oro y las granadas estarán dispuestas alternadamente, una al lado de otra, a lo largo de todo el ruedo.
35 Aarón irá revestido del manto para ejercer su función sacerdotal, y el sonido de las campanillas tendrá que oírse cuando entre en el Santuario, delante del Señor, y cuando salga de él. Así no morirá.
El turbante y su flor, la túnica y la faja
36 Además harás una flor de oro puro, y grabarás en ella, como se graban los sellos: «Consagrado al Señor».
37 La sujetarás con una cinta de púrpura violeta, y así quedará fija sobre la parte delantera del turbante.
38 Aarón la llevará sobre su frente, para que pueda cargar con las faltas que los israelitas cometan al presentar sus ofrendas sagradas; y la flor estará siempre sobre su frente para que esas ofrendas sean aceptables al Señor.
39 Tejerás la túnica con lino fijo, y también harás un turbante de lino fino y una faja recamada artísticamente.
Las vestiduras de los sacerdotes
40 Harás túnicas, fajas y mitras para los hijos de Aarón, a fin de que estén magníficamente ataviados.
41 Así vestirás a tu hermano Aarón y a sus hijos. Luego los ungirás, los investirás y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio.
42 También les harás unos pantalones de lino para cubrirse desde la cintura hasta los muslos.


43 Aarón y sus hijos los usarán cuando entren en la Carpa del Encuentro o se acerquen al altar para el culto del Santuario. De esa manera, no incurrirán en culpa y no morirán. Este es un decreto irrevocable para Aarón y sus descendientes.


Capítulo 29
La consagración de Aarón y de sus hijos
1 Esto es lo que harás para consagrarlos a fin de que ejerzan mi sacerdocio: toma un novillo y dos carneros sin defecto,
2 y prepara con harina de la mejor calidad panes ácimos, tortas sin levadura amasadas con aceite, y galletas sin levadura untadas con aceite.
3 Colocarás todo eso en una canasta y lo presentarás junto con los novillos y los dos carneros.
4 Después ordenarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la puerta de la Carpa del Encuentro y los lavarás con agua.
5 Tomarás luego las vestiduras y revestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceñirás con el cinturón del efod.
6 Le colocarás también el turbante sobre la cabeza y el signo de su consagración encima del turbante.
7 Tomarás después el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y lo ungirás con él.
8 En seguida ordenarás que se acerquen sus hijos; los vestirás con túnicas,
9 los ceñirás con un cinturón y les ajustarás las mitras. Así el sacerdocio les pertenecerá por un decreto irrevocable. De esta manera investirás a Aarón y a sus hijos.
Las ofrendas de la consagración
10 Acercarás el novillo hasta la Carpa del Encuentro. Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre su cabeza,
11 y tú lo inmolarás delante del Señor, a la entrada de la Carpa del Encuentro.
12 Tomarás un poco de su sangre, untarás con tu dedo los cuernos del altar y derramarás todo el resto de la sangre sobre la base del mismo.
13 Recogerás luego la grasa que recubre las entrañas, la protuberancia del hígado, los dos riñones y la grasa que está sobre ellos, y los quemarás sobre el altar.
14 Pero la carne, el cuero y los excrementos, los quemarás fuera del campamento. Este es un sacrificio por el pecado.
15 Luego tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre su cabeza.
16 Una vez que lo hayas inmolado, recogerás su sangre y harás una aspersión alrededor del altar.
17 Dividirás el animal en pedazos, lavarás sus entrañas y sus patas, y las colocarás sobre las partes restantes y sobre su cabeza.
18 Después dejarás que todo el carnero se queme sobre el altar. Este es un holocausto para el Señor, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor.
19 Tomarás luego el segundo carnero, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre su cabeza.
20 Una vez que lo hayas inmolado, recogerás un poco de su sangre y untarás con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos, el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho. Después harás una aspersión con esta sangre alrededor del altar.
21 Tomarás un poco de la sangre que está sobre el altar y un poco del óleo de la unción, y rociarás con ellos a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos y también sus vestiduras. Así quedarán consagrados Aarón, sus hijos y las vestiduras de todos ellos.
La investidura de los sacerdotes
22 Luego tomarás la grasa de este carnero: la grasa de la cola, la que cubre las entrañas, la protuberancia del hígado, los dos riñones y la grasa que está sobre ellos, y también la pata derecha, porque se trata de carnero ofrecido para la investidura de los sacerdotes.
23 Recogerás además un pan redondo, una torta cocida en aceite y una galleta de la canasta de los panes ácimos que está delante del Señor;
24 depositarás todo esto en las manos de Aarón y de sus hijos, y realizarás el gesto de presentación delante del Señor.
25 Recogerás nuevamente todo esto y lo quemarás sobre el altar junto con el holocausto, como perfume agradable al Señor. Esta es una ofrenda que se quema para el Señor.
26 Tomarás también el pecho del carnero que se inmola para la investidura de Aarón y realizarás con él el gesto de presentación delante del Señor. Esta será tu parte.
27 Tú santificarás el pecho de la presentación y la pierna de la ofrenda, es decir, la parte presentada y ofrecida del carnero inmolado con motivo de la investidura de Aarón y de sus hijos.
28 Esta será la parte que Aarón y sus hijos recibirán de los israelitas, según un decreto irrevocable. Porque es una ofrenda que los israelitas deberán separar de sus sacrificios de comunión, como ofrenda reservada al Señor.
29 Las vestiduras sagradas de Aarón pasarán después a sus hijos, que las vestirán al recibir la unción y la investidura.
30 Y el hijo que lo suceda como sacerdote, cuando entre en la Carpa del Encuentro para el culto del Santuario, las vestirá durante siete días.
El banquete sagrado
31 Después tomarás el carnero ofrecido para la investidura y harás cocinar su carne en el recinto sagrado.
32 Aarón y sus hijos comerán la carne y el pan de la canasta, a la entrada de la Carpa del Encuentro.
33 Comerán aquello que sirvió para su expiación cuando fueron investidos y consagrados. Ningún extraño deberá comer con ellos, porque son cosas santas.
34 Si queda para el día siguiente algo de carne o de pan, deberás quemar ese resto. Nadie lo comerá, porque es una cosa santa.
35 Esto es lo que harás con Aarón y sus hijos, conforme a todo lo que yo te he ordenado. La ceremonia de su investidura durará siete días.
La consagración del altar de los holocaustos
36 Cada uno de esos días ofrecerás un novillo como sacrificio de expiación por el pecado; lo ofrecerás sobre el altar para expiar por él y lo ungirás para consagrarlo.
37 Durante siete días harás la expiación por el altar y lo consagrarás. Así el altar será algo santísimo, y todo aquello que lo toque quedará consagrado.
El holocausto cotidiano
38 Cada día ofrecerás sobre el altar dos corderos de un año, y esto en forma permanente.
39 Ofrecerás uno a la mañana y otro a la hora del crepúsculo.
40 Con el primer cordero ofrecerás también la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro sesenta de aceite puro de oliva, y una libación consistente en un litro sesenta de vino.
41 El otro cordero lo ofrecerás a la hora del crepúsculo, con una oblación y una libación iguales a las de la mañana, como aroma agradable, como ofrenda que se quema para el Señor.
42 Este es un holocausto que se ofrecerá perpetuamente de generación en generación, en la presencia del Señor, a la entrada de la Carpa del encuentro. Porque es allí donde me encontraré contigo para hablarte.
43 Allí también me encontraré con los israelitas, y ese lugar será consagrado por mi gloria.
44 Yo consagraré la Carpa del Encuentro y el altar. También consagraré a Aarón y a sus hijos para que sean mis sacerdotes.
45 Yo habitaré en medio de los israelitas y seré su Dios.
46 Entonces ellos sabrán que yo, el Señor, soy su Dios, el que los hice salir de Egipto para habitar en medio de ellos. Yo soy el Señor, su Dios.

1° Lectura Mateo 5:1-20

 1 Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
2 Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
4 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
5 Felices los afligidos, porque serán consolados.
6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
7 Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
10 Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
11 Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
12 Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
15 Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
16 Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
17 No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
18 Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
19 El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
20 Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.