martes, 1 de abril de 2014

Plan de Lecturas: Abril 2014


ABRIL 2014




MATEO
NÚMEROS
JOB
1° MACABEOS
1
25:1-30
¨
30-31
¨
1
¨


2
25:31-46
¨
32-34
¨
2
¨
1:1-19
¨
3
26:1-25
¨
35-36
¨
3
¨




MATEO

DEUTERONOMIO

JOB

1° MACABEOS
4
26:26-46
¨
1-2
¨
4
¨
1:20-64
¨
5
26:47-75
¨
3-4
¨
5
¨


6
27:1-31
¨
5-6
¨
6
¨
2:1-41
¨
7
27:32-66
¨
7-8
¨
7
¨


8
28
¨
9-10
¨
8
¨
2:42-70
¨


HECHOS

DEUTERONOMIO

JOB

1° MACABEOS
9
1
¨
11-12
¨
9
¨


10
2:1-13
¨
13-14
¨
10
¨
3:1-27
¨
11
2:14-47
¨
15-16
¨
11
¨


12
3
¨
17-18
¨
12
¨
3:28-60
¨
13
4:1-22
¨
19-20
¨
13
¨


14
4:23-37
¨
21-22
¨
14
¨
4:1-36
¨
15
5:1-16
¨
23-24
¨
15
¨


16
5:17-42
¨
25-27
¨
16
¨
4:37-61
¨
17
6
¨
28
¨
17
¨


18
7:1-22
¨
29-30
¨
18
¨
5:1-36
¨
19
7:23-60 – 8:1
¨
31-32
¨
19
¨


20
8:2-25
¨
33-34
¨
20
¨
5:37-68
¨


HECHOS

JOSUÉ

JOB

1° MACABEOS
21
8:26-40
¨
1-2
¨
21
¨


22
9:1-25
¨
3-5:1
¨
22
¨
6:1-42
¨
23
9:26-43
¨
5:2 – 6
¨
23
¨


24
10:1-33
¨
7-8
¨
24
¨
6:43-63
¨
25
10:34-48
¨
9-10
¨
25
¨


26
11:1-18
¨
11-12
¨
26
¨
7:1-25
¨
27
11:19-30
¨
13-14
¨
27
¨


28
12
¨
15-17
¨
28
¨
7:26-50
¨
29
13:1-25
¨
18-19
¨
29
¨


30
13:26-52
¨
20-21
¨
30
¨
8
¨

3° Lectura. Job 1

Capítulo 1 
L1 Había en el país de Us un hombre llamado, Job. Este hombre era íntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal. 2 Le habían nacido siete hijos y tres hijas, 3 y poseía una hacienda de siete mil ovejas, y tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas, además de una servidumbre muy numerosa. Este hombre era el más rico entre todos los Orientales. 4 Sus hijos tenían la costumbre de ofrecer por turno un banquete, cada uno en su propia casa, e invitaban a sus tres hermanas a comer y a beber con ellos. 5 Una vez concluido el ciclo de los festejos, Job los hacía venir y los purificaba; después se levantaba muy de madrugada y ofrecía un holocausto por cada uno de ellos. Porque pensaba: «Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en su corazón». Así procedía Job indefectiblemente. 6 El día en que los hijos de Dios fueron a presentarse delante del Señor, también el Adversario estaba en medio de ellos. 7 El Señor le dijo: «¿De dónde vienes?». El Adversario respondió al Señor: «De rondar por la tierra, yendo de aquí para allá». 8 Entonces el Señor le dijo: «¿Te has fijado en mi servidor Job? No hay nadie como él sobre la tierra: es un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal». 9 Pero el Adversario le respondió: «¡No por nada teme Job al Señor! 10 ¿Acaso tú no has puesto un cerco protector alrededor de él, de su casa y de todo lo que posee? Tú has bendecido la obra de sus manos y su hacienda se ha esparcido por todo el país. 11 Pero extiende tu mano y tócalo en lo que posee: ¡seguro que te maldecirá en la cara!». 12 El Señor dijo al Adversario: «Está bien. Todo lo que le pertenece está en tu poder, pero no pongas tu mano sobre él». Y el Adversario se alejó de la presencia del Señor. 13 El día en que sus hijos e hijas estaban comiendo y bebiendo en la casa del hermano mayor, 14 llegó un mensajero y dijo a Job: «Los bueyes estaban arando y las asnas pastaban cerca de ellos, 15 cuando de pronto irrumpieron los sabeos y se los llevaron, pasando a los servidores al filo de la espada. Yo solo pude escapar para traerte la noticia». 16 Todavía estaba hablando, cuando llegó otro y le dijo: «Cayó del cielo fuego de Dios, e hizo arder a las ovejas y a los servidores hasta consumirlos. Yo solo pude escapar para traerte la noticia». 17 Todavía estaba hablando, cuando llegó otro y le dijo: «Los caldeos, divididos en tres grupos, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron, pasando a los servidores al filo de la espada. Yo solo pude escapar para traerte la noticia». 18 Todavía estaba hablando, cuando llegó otro y le dijo: «Tus hijos y tus hijas comían y bebían en la casa de su hermano mayor, 19 y de pronto sopló un fuerte viento del lado del desierto, que sacudió los cuatro ángulos de la casa. Esta se desplomó sobre los jóvenes, y ellos murieron. Yo solo pude escapar para traerte la noticia». 20 Entonces Job se levantó y rasgó su manto; se rapó la cabeza, se postró con el rostro en tierra 21 y exclamó: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el nombre del Señor!». 22 En todo esto, Job no pecó ni dijo nada indigno contra Dios.

2° Lectura. Números 30-31

Capítulo 30
Reglas sobre los votos de las mujeres
Moisés transmitió a los israelitas todas las prescripciones que le había dado el Señor. 2 Luego dijo a los jefes de las tribus de Israel: Esto es lo que el Señor ha mandado: 3 Cuando un hombre hace un voto al Señor o se impone una obligación bajo juramento, no deberá faltar a su palabra: es preciso que haga exactamente lo que ha prometido. 4 Pero cuando la persona que hace el voto al Señor, o se impone esa obligación, es una mujer soltera, que vive todavía en cada de su padre, 5 si este último, al tener conocimiento del voto o de la obligación que ella se ha impuesto, no le dice nada en contra, el voto y la obligación son válidos. 6 Si su padre, en cambio, al enterarse, le manifiesta su desaprobación, el voto y la obligación que ella se ha impuesto no serán válidos: el Señor no se los tomará en cuenta, porque su padre los desaprueba. 7 Si la mujer se cada mientras está ligada por un voto por un compromiso contraído inconsideradamente, 8 y su marido, al enterarse, no le dice nada en contra, los votos y los compromisos que ella ha contraído serán válidos. 9 Pero si el marido, al enterarse, le manifiesta su desaprobación, anula el voto que la obligaba o el compromiso que ella contrajo inconsideradamente, y el Señor no se lo tomará en cuenta. 10 El voto de una mujer viuda o divorciada, y las obligaciones que se impongan, serán válidos. 11 Si la mujer hace un voto o se impone una obligación bajo juramente, estando en cada de su marido, 12 y este último, al enterarse, no le dice nada en contra, el voto y la obligación que ella se ha impuesto serán válidos. 13 Pero si su marido los anula en el momento de enterarse, no será válido nada de los que haya salido de su boca, sean votos u obligaciones: su marido los ha anulado y el Señor no los tendrá en cuenta. 14 Su marido podrá anular o ratificar cualquier voto o cualquier obligación que ella se imponga bajo juramento para mortificarse. 15 Si no le dice nada en contra antes del día siguientes, quiere decir que ratifica todos los votos y todas las obligaciones, porque no le dijo nada en el momento de enterarse. 16 Y si los anula mucho tiempo después de haberse enterado, él será responsable de la falta de su mujer. 17 Estos son los preceptos que el Señor dictó a Moisés acerca de la relación entre un hombre y su mujer, y entre un padre y su hija soltera que todavía vive en casa de su padre.


Capítulo 31
La guerra contra Madián
L1 El Señor dijo a Moisés: 2 «Tienes que vengar a Israel de los madianitas, después irás a reunirte con los tuyos». 3 Entonces Moisés dijo al pueblo: «Que algunos de ustedes se equipen para el combate y ataquen a Madián, para ejecutar contra ellos la venganza del Señor. 4 Deberán enviar al combate mil hombres por cada una de las tribus de Israel». 5 Entre las divisiones de Israel se reclutaron doce mil hombres equipados para la guerra, a razón de mil hombres por tribu, 6 y Moisés los envió al combate, junto con Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, que llevaba consigo los vasos sagrados y las trompetas para lanzar el grito de guerra. 7 Ellos pelearon contra Madián, como el Señor lo había ordenado a Moisés, y mataron a todos los varones. 8 Además de otras víctimas, mataron a los cinco reyes de Madián: Eví, Réquem, Sur, Jur y Reba. También pasaron al filo de la espada a Balaam hijo de Beor. 9 Los israelitas tomaron cautivas a las mujeres y a los hijos de los madianitas, y se llevaron como botín todos sus animales, sus rebaños y sus bienes. 10 Además incendiaron las ciudades donde ellos habitaban y sus campamentos. 11 Luego recogieron todo el botín –tanto hombres como animales– 12 y se lo llevaron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad de los israelitas, que estaban acampados en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó.

 Las mujeres cautivas y la purificación del botín 13 Cuando Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los jefes de la comunidad salieron a recibirlos fuera del campamento, 14 Moisés se irritó contra los comandantes del ejército y contra los oficiales de los regimientos de mil y cien soldados, que volvían de la expedición, 15 y les dijo: «¿Por qué han perdonado la vida a todas las mujeres? 16 Fueron ellas las que, por instigación de Balaam indujeron a los israelitas a ser infieles al Señor en el incidente de Peor, y por eso la comunidad del Señor fue azotada por la plaga. 17 Por lo tanto, maten a todos los niños varones y a todas las mujeres que hayan tenido relaciones con un hombre. 18 Perdonen, en cambio, a las jóvenes que no hayan tenido relaciones con un hombre. 19 En cuanto a ustedes, quédense fuera del campamento durante siete días; y en cualquiera de ustedes o de los cautivos que haya matado a una persona o haya tocado un cadáver, deberá purificarse al tercero y al séptimo día. 20 También deberán purificar todas las prendas de vestir y todos los objetos de piel, de cuero de cabra o de madera». 21 Entonces el sacerdote Eleazar dijo a las tropas de habían participado de la batalla: «Esta es una prescripción de la ley que el Señor dictó a Moisés: «Todo lo que resiste al fuego, 22 ya sea oro, plata, bronce, hierro, estaño o plomo, 23 lo harán pasar por el fuego para que sea purificado, aunque también deberá ser purificado con agua lustral; en cambio, harán pasar sólo por el agua lo que no puede resistir al fuego. 24 Al séptimo día ustedes lavarán su ropa y quedarán puros. Después podrán entrar en el campamento». 

El reparto del botín 25 Luego el Señor dijo a Moisés: 26 «Tú, el sacerdote Eleazar y los jefes de familia de la comunidad harán el inventario del botín que ha sido capturado, tanto hombres como animales. 27 Después lo repartirás, por partes iguales, entre los combatientes que participaron de la campaña y el resto de la comunidad. 28 Además, debes separar para el Señor, como tributo de los guerreros que han ido al combate, una vida de cada quinientas, tanto de las personas como del ganado mayor, de los asnos y del ganado menor. 29 Esto lo tomarás de la mitad que les corresponda y se lo entregarás al sacerdote Eleazar como un tributo para el Señor. 30 De la mitad que corresponda a los demás israelitas, tanto de las personas como de los animales –del ganado mayor, de los asnos y del ganado menor– tomarás una vida por cada cincuenta y se las entregarás a los levitas que realizan tareas en la Morada del Señor». 31 Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron lo que el Señor había ordenado. 32 El total del botín –además de los despojos que habían recogido las tropas– ascendió a 675.000 cabezas de ganado menor, 33 72.000 de ganado mayor, 34 61.000 asnos, 35 y 32.000 personas, a saber, las jóvenes que no habían tenido relaciones con un hombre. 36 Por lo tanto, la mitad correspondiente a los que habían participado de la campaña fueron 337.500 cabezas de ganado menor, 37 y el tributo para el Señor fue de 675; 38 36.000 cabezas de ganado mayor, y el tributo para el Señor, 72; 39 30.500 asnos, y el tributo para el Señor, 61. 40 Las personas fueron 16.000, y el tributo para el Señor, 32. 41 Moisés entregó al sacerdote Eleazar el tributo recogido para el Señor, como él se lo había ordenado. 42 La parte correspondiente a los otros israelitas –que Moisés había tomado del botín de los combatientes– 43 sumó 337.500 cabezas de ganado menor, 44 36.000 cabezas de ganado mayor, 45 30.500 asnos, 46 y 16.000 personas. 47 De esta mitad correspondiente a los israelitas, Moisés tomó cada uno de cada cincuenta hombre y animales, y se los entregó a los levitas que realizaban tareas en la Morada del Señor, como el Señor se lo había ordenado.

 Las ofrendas 48 Los comandantes de las tropas y los jefes de los regimientos de mil y cien soldados se acercaron a Moisés, 49 y el dijeron: «Hemos hechos el recuento de los soldados que están en nuestras órdenes y no falta ni uno solo. 50 Por eso hemos traído, como ofrenda al Señor, los objetos de oro que ha recogido cada uno: pulseras, brazaletes, anillos, aros y pendientes. Así se hará en favor nuestro el rito de expiación delante del Señor». 51 Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos todo ese oro, todas esas joyas. 52 El oro que los oficiales de los regimientos de mil y cien soldados ofrecieron como tributo al Señor, llegó a un total de dieciséis mil setecientos cincuenta siclos. 53 Entre la tropa, en cambio, cada uno guardó para sí lo que había recogido. 54 Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los oficiales, y lo llevaron a la Carpa del Encuentro, como memorial de los israelitas delante del Señor.

1° Lectura. Mateo 25: 1-30

Capítulo 25
Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. 2 Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. 3 Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, 
 4 mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. 5 Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. 6 Pero a medianoche se oyó un grito: "¡Ya viene el esposo, salgan a su encuentro!". 7 Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. 8 Las necias dijeron a las prudentes: "¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?". 9 Pero estas les respondieron: "No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado". 10 Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. 11 Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: "Señor, señor, ábrenos", 12 pero él respondió: "Les aseguro que no las conozco". 

 13 Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora. 14 El reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. 15 A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, 16 el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17 De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, 18 pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. 19 Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. 20 El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. "Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado". 21 "Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor". 22 Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: "Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado". 23 "Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor". 24 Llegó luego el que había recibido un solo talento. "Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. 25 Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!". 26 Pero el señor le respondió: "Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, 27 tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. 28 Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, 29 porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. 30 Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes".